BOLIVIA. PLAN ORINOCA: EL MACARTISMO DEL “PROCESO DE CAMBIO” (1)

Nota de Análisis y Opinión: A continuación reproducimos un artículo de Wilson Enriquez que llegó a nuestro correo y fue publicado en: http://www.eldiariointernacional.com/
Por: Wilson Enríquez.
Jueves 8 de septiembre de 2011
El 1º de agosto del 2011, el gobierno de Evo Morales en Bolivia, que se autoproclama como el gobierno de los movimientos sociales y que suele propagandizar que gobierna obedeciendo al pueblo, empezó a escribir una de las páginas más vergonzosas de su trayectoria en el poder al mostrar su verdadero rostro reaccionario y represor de los humildes.
Demostrando que se encuentra viviendo un trance de delirium tremens, por la borrachera de poder, enfiló de manera abusiva y prepotente contra gente humilde y completamente vulnerable dentro del territorio boliviano, emitiendo con cierta morbosidad la vieja historieta represiva y fascista del enemigo comunista dentro del país.
¡Qué paradójico¡, que haya sido este gobierno quien ha emprendido una verdadera cacería de brujas contra comunistas, pues los persigue y los tortura cuando simultáneamente tiene a su vicepresidente balbuceando una palabrería pseudo marxista, cabe recordar, que no hace mucho se le dio por publicar opúsculos que aluden a textos marxistas, como “el “oenegismo” enfermedad infantil del derechismo”, que parafrasea un conocido texto de Lenin y “Las tensiones creativas de la revolución”, que se trata de una extravagante versión inspirada en el texto de Mao Tse Tung: “las contradicciones en el seno del pueblo”, hecha supuestamente para explicar la coyuntura que vive Bolivia (2).
El show mediático macartista del “proceso de cambio”
¿Qué pasó ese 1º de agosto? Sacha Llorenti, el actual Ministro de Gobierno en Bolivia, se presentó histriónicamente escenificando un ritual, que a fuerza de tantas repeticiones se va haciendo costumbre, un montaje policiaco y él mostrando un papelito frente a las cámaras de televisión, simbolizando que él habla sólo de cosas de las que aparentemente está muy bien informado y que además cuenta con las pruebas (el papelito), quizás sólo mostraba el libreto previamente elaborado por el asesor del gobierno de Evo Morales (antes asesor a la luz pública y hoy en las tinieblas) y ex miembro del extinto grupo subversivo peruano Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) Walter Chávez (3), quién sino está tan familiarizado con armar una ruidosa parafernalia para presentar a más de 30 policías ataviados con uniformes policiales de diseño futurista (estilo star wars) y armados hasta los dientes como si fueran a una batalla intergaláctica para presentar como peligrosos terroristas a 4 humildes personas: José Cantoral, los hermanos Minaya y Blanca Riveros; uno refugiado y los otros 3 solicitantes de refugio, todos de nacionalidad peruana, a quienes en los allanamientos abusivos e ilegales no les encontraron ni una caja de fósforos.
Ciertamente, la forma cómo exhibió a estos ciudadanos, se trata de un remake de las presentaciones de miembros de los grupos alzados en armas en el Perú en los 90, cosa que debe haber quedado en la memoria de Chávez, cuando sus otrora líderes eran detenidos, recuerdos que en su actual etapa de mercenarismo político (4) le deben resultar muy funcionales a sus quehaceres de marketero político, asesor de imagen y guionista de estas puesta en escena, además de agregar una cuota de aderezo imaginativo aprendido como hobbie en tantos años de afición literaria.
Golpear al eslabón más débil
Las personas que han sido objeto de esta sañuda intervención se tratan de un activista de derechos humanos, sociólogo y con actividades lícitas conocidas por un numeroso entorno de la sociedad en la ciudad de La Paz, que radicaba desde hace cerca de dos décadas , y a otras 3 personas quienes padecían la falta de empleo en Bolivia, 2 a las cuales el sociólogo contrató para que impartan clases de nivelación en matemáticas, física y química a los alumnos de la Universidad Pública de El Alto, dado que habían tenido formación en carreras de ingeniería en su país natal. Estas personas más que peligrosos terroristas son parte de uno de los colectivos más vulnerables y discriminados dentro de todo el territorio boliviano; donde se sabe que los abusos y atropellos a la población peruana son moneda corriente.
Lo demás es conocido por quienes siguieron el caso, las únicas pruebas son el “operativo de inteligencia”, panfletos que algunas versiones periodísticas dicen que los encontraron dentro del Instituto “Isaac Newton”, mientras otros señalan que fueron encontrados en poder de los detenidos mientras estaban siendo distribuidos.
Quizás la explicación por la magnificación de la detención de este pequeño grupo de ciudadanos peruanos con ideas de izquierda la podamos encontrar en el propio texto de Álvaro García Linera, quien en la página 20 de su texto “Las tensiones creativas de la revolución” dice lo siguiente:
“Se tomó militarmen¬te Pando, el eslabón mas débil (sic) de la cadena del golpe, e inmediatamente se puso en marcha un plan de movilización nacional y general de todo el pueblo, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, hacia los bastiones golpistas”.
Según el análisis de todo este texto, en la refriega con las élites regionales el Movimiento al Socialismo (MAS), se buscó golpear al sector más débil de la derecha; pero una vez derrotadas, ahora se venía una crítica al gobierno que provenía ya no desde las élites regionales de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija (“Media Luna”), sino desde múltiples sectores populares y progresistas.
Ahora bien, tratándose del gobierno del MAS, desde su propio discurso, de un gobierno de los movimientos sociales, según García resulta “imposible” que pueda mantener contradicciones con el pueblo, por ello el término que emplea es “tensiones” con el pueblo. Cabe decir, que muchas de estas “tensiones” se manifestaron en diciembre del 2010, a raíz de la fallida intentona de imponer un “gasolinazo” (5), mismas que fueron incontrolables para el gobierno de Morales, que en menos de 5 días de decretar el alza de los combustibles tuvo que dar marcha atrás, sin dejar de mencionar demagógicamente que retrocedía en su medida pues él “gobernaba obedeciendo al pueblo”.
En el mes de agosto y septiembre, múltiples organizaciones indígenas y originarias, movimientos estudiantiles, dirigentes comunistas y activistas ecologistas protagonizan y protagonizarán manifestaciones en las que nuevamente se evidencian fuertes críticas contra el gobierno de Morales, quien ha intentado imponer su proyecto de talante desarrollista sin consulta previa a 3 pueblos indígenas del Territorio Indígena y Parque Natural Isiboro Sécure (TIPNIS), una carretera que cruzará un área protegida en pleno corazón de la Amazonia boliviana. Aún no se sabe qué beneficios reportaría la mencionada carretera a todos los bolivianos, pero sin duda sí que serán de beneficio de la empresa transnacional constructora brasileña Oderbrecht (6) y del Banco Nacional do Desenvolvimento de Brasil (BNDES). Sin contar que, para tal efecto, se destruirán medio millón de árboles y se desarticulará social y culturalmente a 3 etnias que actualmente viven en el TIPNIS (yuracarés, mosetenes y chimanes).
Ante un clima social y político permanentemente tenso como el boliviano, en gran medida contribuido por el permanente tono confrontativo que impregna el gobierno contra todo tipo de expresión opositora, ¡había que escarmentar a alguien!, y qué mejor que escarmentar a uno de los “eslabones más débiles” de la izquierda en Bolivia, un pequeño centro de reforzamiento de materias donde trabajan ciudadanos peruanos con el status de refugiados, con ideas de izquierda no afines al MAS y con un pasado que fue altamente estigmatizado por los diversos gobiernos de turno en Bolivia y los medios de comunicación, quienes soterradamente hacían campañas de desprestigio de estas personas. Escarmiento que además sirve de globo de ensayo, para que el gobierno entienda cómo podrían reaccionar otros colectivos críticos mucho más numerosos y menos vulnerables.
Por ello el gobierno tenía que golpear a alguien de izquierda, en el marco del “Plan Orinoca”, cuya existencia fue denunciada por Felipe Quispe “El Mallku” (7), y qué mejor que golpear a un pequeño colectivo, el más vulnerable de toda la izquierda en Bolivia y a la vez uno de los más monitoreados dentro del país por su condición de refugiados, en circunstancias, cuando otra vez los movimientos sociales empiezan a agitarse en torno a la defensa de la madre tierra y de los pueblos indígenas.
Así es, la causa de la defensa de la madre tierra al parecer ya fue abandonada por Evo Morales, dado que no le redituó el papel de líder altermundista que el pretendía, luego de su célebre “metida de pata” al establecer una curiosa relación causal entre la homosexualidad y la ingesta de carne de pollo, echando por tierra una cuantiosa suma de dinero que apostó como “inversión” para realzar su imagen a nivel internacional; además, la faceta de “Evo ecologista” se terminó de cerrar cuando en la cumbre de Cancún a finales del 2010, el planteamiento boliviano sobre el cambio climático se enfrentó contra la postura de todos los demás países del mundo, no siendo apoyada la delegación boliviana ni siquiera por las supuestas delegaciones afines a la boliviana como las de Cuba, Venezuela, Ecuador y Nicaragua.
Primero soplonaje y ahora artífices del macartismo
“El perro nunca muerde la mano de quien le da de comer” reza un conocido dicho popular, que se ha vuelto en una pauta que ordena la vida de algunos mercenarios de la política en Bolivia, quienes no contentos de azuzar en la detención, tortura y abuso de todas las garantías jurídicas de los ciudadanos peruanos mencionados, bufaban clamando por más cabezas de comunistas (8), triste papel macartista que ahora le cabe a una organización política autoproclamada maoísta, que en realidad jamás fue más allá de un simple clan familiar.
En el panfleto de esta gentuza, se percibe que claman de manera evidente por personas que son refugiadas peruanas en Bolivia, a quienes tilda de cobardes “rajados”, como si el exilio fuera una opción y no una imposición de las circunstancias, esta gente de la boca para afuera exige que perseguidos se queden en su país de origen “a poner el pecho a las balas”, pues dan a entender que “hacerse matar es de valientes”, curiosa lectura de una organización que se reputa de maoísta, cuando lo más básico de la táctica militar del maoísmo enseña que el principio básico de la guerra es la conservación de las propias fuerzas. Pero además, la senectud ideológica de estos mercenarios de la política les hace olvidar que vivieron a cuerpo de rey en su exilio dorado en Upssala-Suecia, donde aún han dejado regada a su prole.
Se burlan de la condición de desempleo de refugiados peruanos, como si no supiesen que tal condición no es casual, sino que se trata de una consecuencia de la estigmatización y evidencia de una brutal represión contra este colectivo en Bolivia; por supuesto, que jamás se quejarán de empleo estos individuos, cuando por un plato de lentejas el “Comité Central” de lo que llaman “Partido” dio permiso a sus más “conspicuos” miembros para que se posicionen en altos cargos dentro del gobierno por su afinidad clientelar con el gobierno de Evo Morales, en algunos casos también aceptaron empleos de medio pelo, incluso hay algún miembro de su “Comité Central” que trabaja como “lleva papeles” del gobierno de Morales, pese a ello, tienen el cinismo de retrucar ridículamente a los “evangelistas” supuestos vínculos con ministerios del actual gobierno (9).
Tildan a los “evangelistas” como “grupículo de delincuentes”, cuando altos miembros de su “Comité Central” en diversos momentos de su historia han sido involucrados directa o indirectamente en historias lúmpenes de expendio de marihuana o de ingreso ilegal de alcohol a las cárceles (10); resultando patético que maleantes de esta calaña, de probado kilometraje oportunista, funjan tener un comportamiento acorde con la ética y moral revolucionaria.
Desde esta tribuna democrática advierto a los luchadores sociales, gente de izquierda, activistas ecologistas, luchadores indígenas de Bolivia que se preparen frente a las arremetidas de este gobierno, pues resulta evidente que intentarán hacer rodar más cabezas, pues se trata de gente que juega al “jacobinismo”, pero que en realidad no pasan de vulgares represores que usan como paradigma represivo a los ministerios de gobierno de las épocas de los presidentes Barrientos Ortuño en los 60, Banzer en los 70 y García Meza en los 80; la gente del MAS compran y tejen redes clientelares para dar marcha a un macartismo que ahora ya es evidente.
Finalmente, debo denunciar que hace algunos meses se aparecieron en la ciudad de Río de Janeiro unas personas que se presentaron como miembros del “movimiento bolivariano” vinculados a Venezuela y Bolivia, buscándome, supuestamente para acoger mis impresiones críticas del “proceso de cambio” del MAS, petición que jamás tomé en serio pues supuse que querían ver la forma de cómo reprimirme.
Este hecho también me permite recordar la vinculación que Jorge Echazú Alvarado me hizo con los compañeros del CEP, cosa que en su momento fue desmentida por el CEP; y que aquí y ahora lo reafirmo, no tengo ninguna relación con el CEP ni mucho menos con el grupo que el clan aludido llama “los evangelistas”; y el hecho que puedan existir coincidencias ideológicas con los compañeros no implica una vinculación orgánica, eso sólo está presente en las maquinaciones de vulgares represores; pues creemos que la organización del Clan Echazú ha pasado de ser una pandilla de vulgares soplones a un grupo de matones y represores, perros guardianes del gobierno de Evo Morales, que siguen la misma ruta vergonzosa de su ex correligionario, el tristemente célebre “Motete” Zamora.
Notas:
(1) Macartismo es una práctica política, mediante la cual se acusa de manera oportunista de comunismo, terrorismo o subversión sin que existan pruebas al respecto. Tiene su origen, en la década de 1950 en Estado Unidos de Norteamérica, cuando el senador Joseph McCarthy fue artífice de un proceso de denuncias, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas.
(2) Ambos textos calificados por el sociólogo boliviano Raúl Prada Alcoreza como panfletos, pueden ser descargados del siguiente portal:
(3) La vigencia de los vínculos de Walter Chávez con el gobierno de Morales, han sido captados en varios momentos, véase:
(4) Antes de asesorar a Evo Morales, Walter Chávez trabajo para el periódico “Hoy” de propiedad del empresario del cemento Samuel Doria Medina, a quien hoy el gobierno rotula de derechista y que antes militó en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Bolivia (MIR), también a Ronald McLean, alto dirigente del extinto partido Alianza Democrática Nacionalista (ADN) el partido del fallecido dictador Hugo Banzer Suárez y de Jorge Torres Obleas también del MIR, aunque durante su periodo más neoliberal, poco antes de ser ministro del segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada.
(5) “Gasolinazo” es el término que se utiliza coloquialmente en Bolivia para hablar de los incrementos a los precios de los combustibles, en especial la gasolina.
(6) Según la revista Forbes, Oderbrecht es uno de los grupos empresariales más acaudalados de América Latina, véase
(7) Véase el siguiente enlace:
(8) Véase el enlace:
http://maoistasbolivianos.blogspot.com/2011/07/los-evangelistas.html, fue publicado en los primeros días del mes de agosto del presente año, pero de manera oportunista se pone confusamente como fechas el mes de mayo y el mes de julio del 2011.
(9) Luis Alberto Echazú: Ministro de Minería desde 2007 hasta el 2010 y actualmente Gerente General de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos encargada del manejo del negocio del litio en Bolivia (http://www.evaporiticosbolivia.org/). Guillermo Dalence: Ministro desde octubre de 2006 hasta el 2007. Jorge Echazú Alvarado: Representante del gobierno boliviano en el directorio de la Compañía Eléctrica Sucre S.A. (http://www.cessasucre.com). Rolando Echazú: Mensajero del Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social:
(http://www.mintrabajo.gob.bo/PersonalDependiente.asp); obviamente la lista es más grande.
(10)Véase los siguientes enlaces:

EVO MORALES ENCONTRÓ EN SACHA LLORENTI AL MEJOR CANCERBERO DE SU RÉGIMEN

La función de Ministro de Gobierno es cosa fundamental en un Estado, es la institución encargada de administrar eficientemente la coerción y violencia en contra de quienes identifica como amenaza a los intereses estatales, ejerce la dictadura de clase y es una pieza clave para mantener la gobernabilidad, teniendo a raya a los sectores populares o eventualmente a los opositores.
En el gobierno de Evo han pasado varios personajes por esta cartera, todos ellos salidos de los “sectores populares” que trabajaron con especial saña para defender al Estado y golpear al movimiento popular. Alicia Muñoz, de las filas del revisionista Partido Comunista de Bolivia, tuvo en su gestión la represión y muerte contra cocaleros de Yungas de Vandiola, la muerte del “sin techo” Santiago Orocondo, la persecución sañuda contra refugiados paraguayos y la acción policíaca letal contra población en Cochabamba. Ella sirvió al Estado en el primer gobierno del “proceso de cambio” y, cuestionada duramente, dejó el cargo por una pega diplomática en Suiza, un premio a su actuación funesta. Alfredo Rada, también salido de las filas del “progresismo” (se precia de haber sido seguidor de Luis Espinal), tiene entre sus méritos el haber dirigido la brutal acción policial con muertos en la Calancha, Sucre. Recientemente salió a la luz el manoseo político en el caso Terrorismo, donde, en un video, dos de sus funcionarios de confianza pagan 31 mil dólares para que el testigo clave desaparezca de Bolivia. Rada también fue cambiado en medio de cuestionamientos, ahora pasa por intelectual y asesor de alto nivel de distintas instituciones estatales. El siguiente titular de esa cartera fue Sacha Llorenti, proveniente también de las filas “populares” de la Asamblea de Derechos Humanos, institución en la que fue presidente durante algunos años.
En los llamados gobiernos neoliberales, los terratenientes y políticos conservadores asumieron la dirección del Ministerio de Gobierno. Ahí estaban Walter Guiteras que acusó a los policías por “burros y corruptos”, el cacique de Pando Leopoldo Fernández, el conservador Guillermo Fortún, el ganadero Guido Nayar, el reaccionario Carlos Sánchez Berzaín. Los terratenientes y los conservadores encajaban en el espíritu opresor y de pistolero feudal para reprimir a los sectores populares, y a la vez podía coordinar sus acciones con los grupos criminales. Y claro, en sus niveles intermedios ponían a directores, antiguos sindicalistas como Hernán Mamani, para manejar la coima y la prebenda con dirigentes sindicales.
En el gobierno de Evo el modus operandi es nombrar en la cartera de gobierno a personajes salidos de la “izquierda”. La estrategia que pretende pasar por una “visión humana” de la función represiva del Estado, en realidad es para colocar a funcionarios que conocen el actuar de las organizaciones populares y de los activistas que luchan por mejorar las condiciones de vida del pueblo. En estos últimos años se han hecho cargo de la represión en distintos puestos del Ministerio de Gobierno ex militantes del Ejército de Liberación Nacional como el ex cura Rafael Puente, Juan Carlos Nuñez del Prado (sobornador de testigo en el caso terrorismo) y el ex guerrillero Marcos Farfán, incluida la pseudocomunista Alicia Muñoz. Todos ellos nombrados para dirigir la represión estatal, según se dice, también por sus conocimientos en aspectos de “seguridad” y “militares”.
El ex activista de derechos humanos y ex ministro Llorenti tiene un plus: una visión fascistoide sobre cómo defender lo que entiende como “proceso de cambio”. Llorenti ha imputado y perseguido a dirigentes populares, desde los mineros de Oruro, los fabriles de La Paz, los maestros del país, los pobladores de Caranavi, la población de Potosí, un grupo de refugiados peruanos y recientemente los marchistas indígenas del TIPNIS. Para este individuo ellos son “el enemigo interno”, o pertenecen a la derecha, o están financiados con dinero de la Embajada yanqui o con dinero de USAID, o son conspiradores. Llorenti llegó a afirmar en agosto que un profesor refugiado peruano pretendía formar un grupo subversivo y le acusó de terrorismo sólo tomando como pruebas los libros de su biblioteca (expulsó del país a una familia completa, incluido un niño de 1 año, por esto), y en el caso Caranavi (dos campesinos muertos y decenas de heridos), cuando el pueblo bloqueó la carretera por legítimas demandas, dijo que se estaba produciendo una acción sediciosa y armada contra el gobierno.
En su visión policíaca y fascistoide siempre habló de “pruebas irrefutables y contundentes” contra de dirigentes populares y opositores. Estuvieron en su lista negra activistas de derechos humanos que cuestionan al gobierno, periodistas que interpelan al Estado, refugiados políticos, personajes públicos que emiten opiniones críticas a las políticas gubernamentales y disidentes del gobierno. Sacha, en complicidad con el propio Evo Morales, es el responsable de los muertos en Caranavi y de la brutal represión a los indígenas marchistas en el TIPNIS (donde niños lactantes perdieron a sus madres).
Pero la visión marcatista del régimen de Evo –que hace cacería de brujas a las visiones críticas y progresistas– no es sólo obra de Llorenti. Durante su segunda gestión, Evo Morales ha promovido políticas contrarias a las libertades de las personas, leyes corporativas que atentan soterradamente contra la libertad de prensa, bajo el rótulo de ley antirracismo ha buscado la persecución judicial a opositores, la ley de telecomunicaciones intenta incluso intervenir correos electrónicos. Las declaraciones públicas de Morales permanentemente buscan penalizar la protesta de dirigentes sindicales y sectores que no se someten a su política. En este contexto es claro por qué Llorenti ha permanecido en el cargo más tiempo que sus antecesores, a pesar de que sectores populares, incluso del MAS, habían pedido su renuncia en reiteradas oportunidades. Lo cierto es que Evo encontró en Sacha al mejor cancerbero de su régimen.
El pasado lunes el mandatario boliviano se dirigió al pueblo para hablar sobre la brutal represión a los marchistas del TIPNIS. Esta vez Morales no asumió la responsabilidad por las acciones brutales contra los indígenas (como hizo desafiantemente en el caso Caranavi), tampoco responsabilizó a su cancerbero Llorenti (ni a nadie), sino que pretendió justificar la medida con el desgastado argumento de evitar un enfrentamiento entre los indígenas y campesinos colonos. Evo echó más confusión para encubrir las responsabilidades políticas sobre las violaciones de los derechos elementales de las personas que estaban en la marcha.
Nadie se responsabiliza por las acciones represivas, de masacre y genocidio, contra los indígenas. El Ministro de Gobierno y de la Presidencia, Carlos Romero, señalaron a los fiscales. Los fiscales se lavan las manos. Luego Llorenti echó la culpa a su viceministro el ex guerrillero del ELN Marcos Farfán, pero éste lo desmintió en su carta de renuncia. Algunos policías se sumaron a la acusación contra Llorenti y finalmente éste se vio obligado a renunciar sin asumir la responsabilidad de los hechos. En realidad todo el nivel político (ministros y presidente) acusan al personal operativo de la brutal represión. 
Para quienes conocen cómo funciona este gobierno y cómo funciona la personalidad caudillista de Morales, resulta imposible pensar que él no ordenó la represión. Más aún cuando este conflicto estaba en los ojos de todo el país pues se desarrollaban actividades de solidaridad en diversas ciudades. Al parecer la intervención estaba decidida en el propio gabinete ministerial, el canciller habló incluso de una comisión (del gabinete) dedicada exclusivamente a tomar decisiones sobre este tema.
Sea como fuere, lo importante es ver la mentalidad que sostiene el mandatario. En la sesión de nombramiento de nuevo Ministro, Evo ha lamentado la salida de Sacha y lo ha calificado uno de sus “mejores ministros”, lo ha felicitado por dotar de un nuevo pensamiento a la policía (debe ser el pensamiento fascistoide que reina en esa institución criminal). A pesar de que los hechos son contundentes sobre las acciones criminales de la policía contra los indígenas, Evo cínicamente insistió en que la policía respeta profundamente los derechos humanos.
En síntesis la ideología fascistoide, persecutoria, represiva contra todos los que se oponen a las políticas gubernamentales es un elemento constituyente de la política de Estado encabezada por el propio mandatario y su estilo caudillejo de gobernar.
Bolivia, 28 de septiembre de 2011

EVO NUNCA RESPETÓ A LOS PUEBLOS INDÍGENAS Y SÍ CONCILIA CON LOS INTERESES IMPERIALISTAS

El discurso de Evo Morales, de respeto a la Pachamama (madre tierra), defensa del medio ambiente, de no someterse a los intereses imperialistas, no es más que palabra hueca, pues las acciones represivas y policíacas contra la marcha indígena y, anteriormente, contra otros sectores populares muestran que los derechos a la autodeterminación, a la consulta previa a los indígenas y a la democracia en general, que sirven como discurso para ganarse títulos de académicos honoris causa, son solo la baratija con la que pretende camuflar su política de conciliación con los intereses imperialistas y con grandes capitales.
Desde un principio, los roces entre pueblos indígenas y gobierno por la consulta previa para la explotación de recursos naturales en sus territorios han sido fuertes. El ex ministro de Hidrocarburos y presidente de YPFB, Carlos Villegas, fue el primero en relativizar el valor de la consulta previa, insistiendo en su carácter no vinculante y denunciando a los indígenas, en ese momento guaraníes, de ser un obstáculo para el desarrollo del país. El malestar del gobierno, a través de Villegas, era porque consideraba las demandas indígenas como desproporcionadas y en desmedro de la transnacional explotadora de hidrocarburos.
Que el gobierno se coloque de lado de los intereses transnacionales, puede parecer increíble para quienes no hacen un seguimiento de las políticas estatales en este rubro. Sin embargo, éste ha sido el comportamiento general del gobierno bajo el argumento de promover el “desarrollo del país” y justificar que la operación de las transnacionales garantiza las políticas sociales de Evo (bono Juancito Pinto, Juana Azurduy, renta dignidad, etc.).
La estrategia del MAS para garantizar las inversiones de las empresas extranjeras y nacionales no se diferencia de las empleadas por las transnacionales imperialistas y los gobiernos “neoliberales”. En el norte de La Paz, la estatal YPFB en sociedad con capitales venezolanos (Petroandina) llevó adelante un proceso de “negociación” para la exploración del bloque Lliquimuni en busca de recursos hidrocarburíferos. Para ello inició el proceso dividiendo a los sectores, primero convenció a los campesinos colonizadores más proclives a su política. Una vez obtenida la respuesta positiva, encaró la estrategia con los indígenas mosetenes.
Las negociaciones con los indígenas suelen ser duras porque éstos tienen un sentido de autodeterminación, demandas concretas de territorio y una estructura organizacional particular. Por ello en el caso de los mosetenes la estrategia gubernamental empezó con Evo Morales en persona acusando a los dirigentes indígenas nacionales de ser parte de la derecha y estar financiados por USAID. Paralelamente el Ministerio de Hidrocarburos inició tratativas con dirigentes locales y población del lugar en una acostumbrada estrategia divisionista. Con parrilladas y borrachera de por medio, “convenció” a los dirigentes del lugar, entregó dinero como “compensación” (no se sabe de qué presupuesto sale) y recogió firmas hasta de estudiantes del colegio para presentar esto como la aprobación a la consulta pública e iniciar operaciones de exploración en hidrocarburos. Lo importante para el gobierno es conseguir, a como dé lugar, la ansiada “autorización” de los indígenas. Luego de eso ni siquiera respetó los puntos básicos que pedían los indígenas de restringir a determinadas áreas las labores de exploración y explotación sísmica, el respeto de áreas de caza ni la restitución de tierras que estaban demandando al Estado.
Hay varias investigaciones de organizaciones ambientales y denuncias sobre este caso en el norte de La Paz, el investigador del CEJIS Mauricio Diaz Vidaurre calificó la consulta en este sector como “consulta trucha” y denunció que el gobierno promovió la división de las organizaciones indígenas, como ha sucedido con los mosetenes.
Otro caso emblemático fue el de Corocoro, en el Jach’a Suyu Pakajaqui, con un proyecto hidrometalúrgico donde la consulta fue similar o peor que con los mosetenes. En este caso la estatal Comibol y la empresa coreana KORES desarrollan este proyecto denunciado en foros medioambientales y en la cumbre por la madre tierra en Tiquipaya (2010).
El 2008 el gobierno, debido a la subida del precio de los minerales, reinició actividades en el centro minero Corocoro sin cumplir las normativas para firmar convenios ni reconocer la existencia de pueblos indígenas en la región. Ante la exigencia de la organización indígena el gobierno tuvo que diseñar su estrategia para hacer la consulta pública.
Nuevamente la táctica divisionista del gobierno entró en marcha. En primer lugar apuntó a desconocer la estructura organizacional de las comunidades indígenas, en este caso el CONAMAQ (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo), y buscó entendimiento con los dirigentes locales y las comunidades donde se desarrollaba el proyecto. El gobierno atacó a la organización indígena, buscó perseguir judicialmente a los dirigentes por “oponerse al desarrollo”, dividió a los pobladores usando a las organizaciones que son adictas al MAS, en este caso a los dirigentes campesinos.
La estrategia de enfrentar sectores populares, campesinos versus indígenas, es cosa común en la gestión de Evo Morales. El gobierno no solo utilizó corporativamente a los sectores cooptados para imponerse con el proyecto, sino que además creó organizaciones fantasmas como la de “hijos de mineros” que aparecieron de la noche a la mañana para apoyar la explotación capitalista en minería. En el colmo de las irregularidades, durante las negociaciones entre Comibol (Corporación Minera de Bolivia) e indígenas, salió a la luz que el funcionamiento de Corocoro no contaba con licencia ambiental.
En este caso el gobierno a través del Ministerio de Minería realizó una consulta trucha que contiene toda la visión empresarial de las transnacionales con un cuestionario de preguntas inducidas como por ejemplo: “3. ¿La minería con tecnología moderna que aplicará el proyecto evitará la contaminación de los ríos y medio ambiente?”; o la afirmación que aparece como pregunta: “5. Mediante el dinero de la fundación serán generados proyectos de agricultura, riego y otros, además de mejorar la salud y los medios de comunicación y otorgar becas para los estudiantes del nivel secundario y universitario”. El gobierno firmó un “acta de entendimiento” con un sector de las comunidades, pero jamás llevó adelante la Consulta Pública como está planteada en la Constitución Política del Estado.
Lo último que le interesa al gobierno son los derechos de los pueblos indígenas. El derecho a la autodeterminación, sobre la cual discursa continuamente el Vicepresidente para ganarse reconocimiento en los espacios académicos nacionales e internacionales, es solo la baratija con la que pretende camuflar su política de conciliación con los intereses imperialistas. Bajo el argumento de desarrollo del país, el gobierno comparte visiones con los grandes proyectos imperialistas y las empresas transnacionales. Ésta es la realidad que esconde el proyecto de la construcción de la carretera sobre el territorio del TIPNIS.
Esta carretera forma parte del proyecto IIRSA promovido por el BID y los intereses de la gran burguesía de los países sudamericanos, en particular del Brasil. Este proyecto ha sido aceptado por los autodenominados gobiernos progresistas de la región y se viene implementando en Sudamérica con capital brasileño, eso se puede ver en la construcción de carreteras en el Perú y Bolivia, la gran mayoría financiados con capital brasileño. En este sentido, los compromisos asumidos por el gobierno de Evo Morales son la verdadera presión para insistir con vehemencia en la realización de este polémico proyecto.
La estrategia para el TIPNIS es la misma. Dividieron el proyecto de la carretera, que era uno solo, en tres partes. Así aprobaron el tramo 1 y 3, donde habitan cocaleros y campesinos colonos, e iniciaron la construcción de la carretera para presionar y cercar al sector indígena que se encuentra en el tramo 2. La otra parte de la estrategia es aislar a la estructura orgánica indígena, acusándola de tener intereses políticos, servir a la derecha y estar financiada por la Embajada norteamericana. Para detener las acciones de los indígenas del TIPNIS (la marcha), levantan conflictos con otros sectores campesinos promoviendo el enfrentamiento. Finalmente la estrategia se completa cuando se busca negociar con dirigentes y comunidades aisladas, prometiéndoles aquello que finalmente no cumplirán. Estas acciones la aplican los ministros del gobierno, pero es encabezada por el propio Evo como se ha visto en todas las ocasiones.
Lo que el gobierno no esperaba esta vez fue la resistencia de los pueblos indígenas y la solidaridad que ha despertado en todo el país. La amenaza de que la marcha pudiera llegar a la ciudad de La Paz y la repercusión que podría tener el recibimiento de la población de las ciudades ha empujado a los funcionarios de gobierno a reprimir violentamente y por sorpresa a los indígenas.
La visión del gobierno de Evo dista mucho de promover un nuevo modelo de desarrollo, el cuento del “vivir bien”, inventado por los ideólogos pachamamistas, es pura demagogia. La visión desarrollista bajo la dinámica de la reproducción del capital, sea éste con control estatal o privado, no es ninguna solución a los problemas ni de los pueblos indígenas porque no están fuera de los intereses del imperialismo. De igual manera, creemos que las visiones conservacionistas a ultranza, de ONGs ambientalistas enmarcadas en visiones imperialistas de los bonos de carbono, tampoco son la solución para el respeto a la naturaleza y el “desarrollo” diferente de los pueblos que habitan estas regiones. Experiencias como la ecuatoriana cuestionan estos proyectos porque solo sirven para afirmar la propiedad privada de la tierra y refuerzan la aparición de grandes propietarios.
Sin embargo algo que debe quedar claro es el derecho de los pueblos indígenas a la autodeterminación y a la libre decisión del uso de su territorio y sus recursos. En ese sentido una planificación del desarrollo de los pueblos de manera libre solo podrá suceder cuando se acabe la presión de la dominación imperialista (proveniente de las ONGs y del propio Estado defensor de los intereses de las clases dominantes).
Violenta represión policial de Evo contra los marchistas
El domingo 25, aproximadamente a las 5:20 de la tarde un enorme operativo policial de unos 500 policías intervino de manera violenta la marcha indígena deteniendo a dirigentes, mujeres, ancianos y niños y destruyendo sus pertenencias. Hasta el momento de este despacho los dirigentes de la marcha habían denunciado la muerte de un niño de tres meses producto de la intoxicación por gases.
Recordando las épocas de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien quebraba las manifestaciones populares en feriados o fines de semana, el gobierno de Evo Morales dio su golpe cobarde contra la marcha indígena el domingo por la tarde en momentos en que éstos preparaban sus alimentos y se disponían a evaluar la “invitación al diálogo” que les hizo el Ministro de la Presidencia, Carlos Romero.
Según los medios de prensa, la Policía procedió primeramente a impedir la labor de los periodistas para luego arremeter con palos, gases lacrimógenos y balines contra hombres, ancianos, mujeres gestantes y niños que estaban jugando. La represión policial ha sido expuesta en los medios, a pesar de que los policías se encargaron de confiscar las cámaras de los periodistas. Los gases lacrimógenos fueron lanzados indiscriminadamente, dirigentes sometidos brutalmente, las mujeres maniatadas y amordazadas con cinta adhesiva, mujeres embarazadas y niños perseguidos y afectados por gases, muchos de ellos desaparecidos. Lo peor de todo es que en medio de la represión las madres y padres fueron separados incluso de sus hijos lactantes e infantes, que tres días después todavía no pueden encontrarse y reunirse.
¿Cuál ha sido el delito de los protagonistas de la marcha indígena?
Los pueblos del Territorio Indígena y Parte Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) iniciaron una marcha pacífica el 15 de agosto, demandando al gobierno el respeto a su territorio y detener los planes de construir una carretera en él, pidieron dialogar con Evo Morales en La Paz con un pliego de demandas de 16 puntos. Sin embargo la marcha ha sido hostigada constantemente por los aparatos represivos del gobierno y por las maniobras coorporativas (de sindicatos adictos al MAS) con el objetivo de evitar su llegada a la ciudad de La Paz.
El delito de los pueblos del TIPNIS es haber ejercido su derecho a protestar contra el gobierno para defender su territorio, hacer una marcha pacífica, y no dejarse convencer por los falsos escenarios de “diálogo” montados por el gobierno. Aunque los derechos a la protesta y al libre tránsito están garantizados por las leyes, están prohibidos en los hechos si cuestionan al gobierno.
La gestión gubernamental de Evo Morales en estos últimos años ha profundizado su afán persecutorio contra dirigentes políticos, sindicales y presuntos opositores. Se trata de una violación flagrante contra los más elementales derechos de las personas y de los pueblos, el derecho a libre expresión, a la protesta, a la circulación, al socorro, a sus pertenencias personales, a la integridad física, a no ser torturado y a la vida. El gobierno ha violado todos estos derechos hostigando a los indígenas con personal de inteligencia, buscando enfrentar a sectores populares contra la marcha, aplicando violenta represión contra los indígenas, asesinando a un niño de tres meses, secuestrando dirigentes y trasladándolos a otros puntos del país.
Esto sin duda nos recuerda a los brutales gobiernos militares y civiles de nuestra historia donde se detenía, secuestraba y confinaba a dirigentes sindicales y políticos, se vulneraba los derechos individuales y colectivos más elementales. Esas políticas fascistas que en el pasado causaron mucho daño y dolor al pueblo boliviano se reproducen hoy con el autodenominado “gobierno indígena” del “proceso de cambio” de Evo Morales, que tiene en su Ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, ex hombre fuerte de Derechos Humanos, al más fiel ejecutor de esta política represiva y persecutoria. El Estado Plurinacional reaccionario, como todo Estado de clase, aplica su dictadura contra quienes considera un peligro para sus intereses.
Población realiza espectacular rescate de marchistas
Por su lado el gobierno a través de sus ministros Sacha Llorenti y Carlos Romero ha hecho una declaración insultante a la inteligencia del pueblo boliviano. Han pretendido que creamos que los indígenas, en su marcha pacífica, eran los verdaderos violentos. Entre sus argumentos está el supuesto secuestro al Canciller el día sábado y la “violencia” contra un policía que sufrió heridas por flecha. Lo cierto es que el gobierno y sus ministros carecen de toda ética, se trata de la política gobeliana de “miente, miente que algo queda”. En los sucesos del sábado ni siquiera el propio Canciller pudo decir que fue secuestrado, aunque sí fue obligado a atravesar el bloqueo que el gobierno había colocado contra los indígenas. El policía “herido” fue parte del forcejeo y apenas se golpeó al caer al río. Esto lo ha corroborado incluso un funcionario del Defensor del Pueblo que estuvo presente.
Los dirigentes colonizadores del MAS sí cavaron zanjas en la carretera, amenazaron con impedir el paso de la marcha, amenazaron con “reventar” a las personas solidarias con los indígenas, lanzaron avispas contra la prensa, confiscaron camionetas con agua y alimento de auxilio para mujeres gestantes y niños de la marcha. A pesar de todas estas amenazas y acciones de estos masistas, éstos han recibido protección policial. Ahora pretenden que nos traguemos que los indígenas del TIPNIS son violentos. El gobierno miente de manera descarada para justificar sus acciones fascistas.
La tibieza del Defensor de Pueblo, la actitud servil de un sector de la asamblea de derechos humanos, las lealtades prebendales de un sector de dirigentes comprados por el gobierno y la actitud rastrera de conocidos revisionistas y reformistas corifeos del gobierno son co-responsables de las acciones estatales. Justificaciones de una periodista masista de que los policías “fueron provocados por los marchistas y porque éstos no aceptaron ir al diálogo” o de diputados masistas acerca de que “ellos se lo buscaron” y que las imágenes televisivas serían “un simulacro de los indígenas para desprestigiar al gobierno” desnudan la mentalidad de todos los defensores del “proceso de cambio”.
Los sectores populares vienen atravesando una situación definitoria, al principio, esperanzados en las reformas del proceso de renovación del viejo estado capitalista, pusieron sus esperanzas en Evo Morales. A estas alturas sectores enteros han abierto los ojos y han empezado una lucha franca y abierta contra las políticas antipopulares del falso “proceso de cambio”. Esta lucha por esclarecer al movimiento popular es clave y decisiva, aún hay sectores sociales prebendalizados por el gobierno que actúan como tropa de choque (Federación de Cocaleros, algunos sectores de los sindicatos campesinos y las “Barzolinas”), por ello la lucha por desenmascarar al gobierno de Evo no puede estar separada de desenmascarar a estos dirigentes vendidos que son un cáncer en el movimiento popular.

 


Manifestacion en La Paz en repudio a la represión del gobierno a marcha indigena

 

MARCHA INDÍGENA PONE EN EVIDENCIA AL M.A.S. Y UNE AL PUEBLO

Como todas las manifestaciones populares en los últimos años, la marcha indígena tiene el mérito de desnudar al gobierno del “proceso de cambio” como demagogo, antipopular, comprometido con los intereses transnacionales y al servicio del gran capital.
El gobierno de Evo Morales ha intentado por todos los medios desprestigiar la marcha de los indígenas del TIPNIS que están luchando contra la construcción de una gran carretera enmarcada dentro del proyecto IIRSA. Acusaciones de todo tipo, insultos a los dirigentes y falsos intentos de diálogo han sido acompañados por el azuzamiento a los campesinos colonizadores para enfrentarse a sus hermanos del campo. Además de esta política propia del MAS, el gobierno envió un contingente policial para frenar la marcha indígena.
La estrategia del gobierno no es nueva. Por un lado el deslegitimar a los sectores populares acusándolos de ser de la derecha, de estar ligados a políticos opositores, a la Embajada estadounidense e incluso a Gonzalo Sánchez de Lozada. Esta tarea la encabeza el propio Evo Morales, como lo ha hecho en todas las protestas que los sectores populares han realizado. El operador más aplicado de esta visión macartista del gobierno es el fascistoide ministro Sacha Llorenti, quien, en vez de investigar a los narcotraficantes que hay en su despacho, emplea su tiempo en “buscar pruebas” para dar sustento a sus paranoicas hipótesis.
Otro elemento del modus operandi gubernamental es enfrentar a los sectores populares, un ejemplo claro fue Huanuni. En este caso del TIPNIS la prensa descubrió in fraganti al Ministro de Trabajo azuzando por celular a los colonizadores para que emprendieran acciones contra la marcha indígena. De esta forma los dirigentes de los Colonizadores instalaron en la localidad de Yucumo un bloqueo, cavando zanjas en la carretera. Sobre este hecho el gobierno a través de sus ministros, el Canciller y el propio Evo Morales han dicho que se trata de una vigilia, que el bloqueo es un invento de la prensa, reforzando así la posición de los dirigentes masistas que se oponen a la marcha indígena. El ministro Llorenti envió refuerzos policiales para apuntalar el bloqueo bajo el argumento de “evitar cualquier enfrentamiento”, pero en realidad frenaba la marcha. En esta situación la policía y los colonizadores no han permitido el ingreso de agua y alimentos para los marchistas. En el punto elevado de esta estrategia, cuando se avizoraban amenazas de enfrentamiento de los colonos contra los marchistas indígenas, el gobierno se lavó las manos y dijo, en boca del Vicepresidente, que este conflicto es entre privados.
El objetivo del gobierno es desgastar a los marchistas, quienes han sido acosados constantemente por agentes de inteligencia desde su partida. Sin embargo, lo que ha alarmado a la población y despertado una solidaridad inesperada ha sido la acción de la policía y los bloqueadores, que han impedido la provisión de agua y alimentos que diversas organizaciones y personas enviaron a la marcha atendiendo a las necesidades de mujeres embarazadas, niños y hombres indígenas.
Contrariamente a la intención del gobierno, la solidaridad se ha despertado. Innumerables sectores populares como los maestros urbanos y rurales, juntas vecinales, pueblos indígenas de Potosí, Oruro, Chuquisaca, el Chaco, Santa Cruz, Beni, Pando, incluso la población de Caranavi a través de sus dirigentes y hasta los cooptados dirigentes de la COB han manifestado su apoyo y recibimiento con los brazos abiertos a los marchistas. Por otro lado las organizaciones profesionales, las universidades, los colectivos medioambientales, las organizaciones sociales y de derechos humanos, personas de a pie, han organizado vigilias en las plazas principales de las ciudades, han hecho marchas de protesta por todas las ciudades del país, están organizando delegaciones para apoyar la marcha indígena y han condenado la actitud del gobierno y denunciado la demagogia medioambientalista de Evo Morales, pidiendo en los hechos el respeto de los derechos de los pueblos indígenas dentro de Bolivia.
Mientras Evo Morales y sus ministros traicionan a los pueblos indígenas del TIPNIS, sometiéndose a los intereses que el Banco Mundial y los intereses capitalistas de Brasil en el proyecto IIRSA, el revisionismo cubano premia a Morales otorgándole el título de Doctor Honoris Causa en la Universidad de La Habana por su “pensamiento ambientalista”.
La lucha de los pueblos en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isibóro Sécure ha desnudado la demagogia del MAS y ha cohesionado más al pueblo boliviano.

LA EFICIENCIA POLICIAL

En las protestas sociales que siguieron al llamado “gasolinazo” la respuesta de las fuerzas policiales fue formidable. Para empezar, el número de efectivos de uniformados eran lo suficiente como para cubrir todas las calles adyacentes al palacio presidencial. La mayor parte de los distritos policiales habrían dirigido su personal a controlar el comportamiento de los manifestantes. El equipamiento con el que contaban, por lo visto, estaba completamente renovado: medio centenar de motocicletas completamente nuevas, uniformes relucientes con radio comunicadores personales, granadas de gas que cruzaban en el pecho y espalda, lanza gases, disparadores de perdigones de goma, cascos y escudos modernos. En fin, la apariencia de todos ellos, era la de soldados armados para la tercera guerra mundial. Tampoco, fueron moderados en disparar a diestra y siniestra todo su material antimotines.
La eficacia con el que operaban en su tarea de reprimir las marchas eran contundentes. La rapidez de sus movimientos, la coordinación, la planificación y todo parece funcionar a la perfección.
Esta misma policía, en su tarea de combatir el crimen y la delincuencia es vacilante y muchas veces completamente inepta. Muchos somos testigos que cuando un ciudadano llama pidiendo auxilio sea a radiopatrullas 110 u otra instancia, estas tienden a respuestas como: “no hay recursos” para acudir a lugar de los hechos. Es decir, no hay personal disponible, no hay unidades motorizadas, no hay gasolina, etc. Si la llamada proviene de una zona periférica, posiblemente jamás llegará ni siquiera en forma tardía. Luego dicen que los ciudadanos no deben tomarse la justicia por las manos, que para eso está la policía y las autoridades. De manera que un ladrón que escape a carrera, delante de un policía, no podría ser detenido, porque la policía “no cuenta con recursos”.
La policía se pone vital y activa para preservar la seguridad del gobierno y del Estado, cuando se trata de la seguridad ciudadana “no tiene recursos”. Todo el tiempo vive en una inercia parasitaria cumpliendo funciones burocráticas dentro de las oficinas policiales y de sus regimientos.

LOS FALSOS IZQUIERDISTAS DEL VECINDARIO

Se dicen que son de “izquierdas”, discursan contra el imperialismo, pronuncian “revolución” a diestra y siniestra, denuncian los crímenes del capitalismo, pero en sus hechos y decisiones están bien amarrados a los capitales imperialistas (inversión extranjera), se sostienen con políticas dictadas por los organismos internacionales, cuidan a los grandes terratenientes y hasta tienen simpatías con ex dictadores militares. Todos ellos se parecen, al final son nacionalistas que quieren beneficiar los ricos y terratenientes locales, al mismo tiempo que arrojan migajas al pueblo.
Ollanta Humala, o el Capitán Carlos

Cuando era militar Ollanta era conocido como el Capitán Carlos y cometió crímenes de lesa humanidad, exactamente en una masacre en la localidad de Madre Mía, departamento de Huanuco. En el proceso judicial archivado un ex sargento le acusa de disparar por la espalda a seis detenidos, acusados de ser guerrilleros comunistas. El proceso fue viciado por el pago a testigos a través de un ex oficial, implicado por narcotráfico con el corrupto Vladimiro Montesinos, que ahora trabaja para Humala. El Presidente electo del Perú es un nacionalista que no va a cambiar el modelo neoliberal, tampoco la “estabilidad macroeconómica”, y hasta está considerando la amnistía para el corrupto dictadorzuelo Alberto Fujimori.

Hugo Chavez, el súper caudillo

Promovió el socialismo del siglo XXI, pero no llevó a Venezuela ni siquiera a un Estado de bienestar. La corrupción, la burocracia y la ineficiencia son la marca de su gobierno. En un país con tanto petróleo, sus poblaciones más empobrecidas carecen de electricidad y hasta las grandes ciudades sufren apagones. En su estilo caciquista y de súper-caudillo, ha llegado a sugerir al pueblo que no se bañe para paliar la escasez de agua y electricidad. Los grandes terratenientes oligarcas no han sido tocados ni fiscalizados. Continúa con la economía de mercado, y sus principales clientes para el petróleo (“el cliente siempre tiene la razón”) son los estadounidenses.


Rafael Correa, beneficiando a la gran burguesía

Precursor en vender sus bosques a la cooperación extranjera (Yasuní ITT, Programa Socio-bosque), con lo que a su vez hace un grandísimo favor a los terratenientes que se benefician cobrando miles de dólares por sus grandes propiedades. Con Correa se ha enriquecido un sector de la gran burguesía de ese país, entre esos burgueses su hermano Fabricio que se ha beneficiado con 700 millones de dólares, de lo que se sabe, por sus contratos y subcontratos con el gobierno de su hermanito Rafael. Las ganancias de Correa tampoco son pequeñas pues ha comenzado a comprarse casas de más de 300 mil dólares en Europa.


Dilma Rousseff, una pieza del imperialismo

La discípula de Lula da Silva continúa la política de hacer de Brasil el gendarme del imperialismo en América del Sur. Dentro de su país continúan las persecuciones contra campesinos pobres, el asesinato por parte de los terratenientes a campesinos pobres, el beneficio a las explotaciones agroindustriales y terratenientes, y el enriquecimiento inusitado de sectores afines al Partido de los Trabajadores. La corrupción y los negociados son también una marca de este gobierno, que no duda en atacar y desalojar las favelas (donde viven miles de obreros) con el pretexto de luchar contra el narcotráfico (muy aliado de la policía corrupta).

José Mujica, perdonando criminales y golpistas

A poco de asumir su gobierno en Uruguay, el ex guerrillero tupamaro José Mujica puso entusiasmo para sacar de la cárcel a militares-violadores de derechos humanos (1973-1985), proceso que aún está en marcha. Su otra prioridad es cuidar la inversión extranjera, es decir los capitales imperialistas, solo verificando que cumplan con pagar sus impuestos y paguen salarios a sus trabajadores. Mujica sabe bien cómo funciona el capitalismo, y le va a dar alas para que siga prosperando en su país, a costa del pueblo.


Daniel Ortega, el peor de todos

Ortega estuvo en las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en los años 70, sin embargo ahora como presidente de Nicaragua ha aumentado las tarifas del agua y la electricidad, ha reafirmado el tratado de libre comercio con Estados Unidos y ha buscado similares tratos con la Unión Europea, cuando se sabe que cualquier acuerdo con el imperialismo implica un saqueo atroz a los recursos naturales de cada país. Este año ha comenzado a buscar inversiones imperialistas para que sigan beneficiándose a costa de esa población por demás golpeada por las políticas neoliberales.

CHINA, LA SUPEREXPLOTACIÓN Y ESCLAVISMO SOSTIENEN LOS GRANDES CAPITALES



Se dice que China es comunista, se dice que China es un “milagro económico”, se dice que debemos imitar a China. Pero el mundo debe saber que China no es comunista ni socialista, sino un país donde existe superexplotación de obreros, esclavismo y alta opresión de capitales imperialistas.

La China socialista que empezó a construir el presidente Mao iba hacia una sociedad sin clases ni explotación, hasta que en 1976 un golpe de estado cambió el rumbo de país. A partir de ese momento los capitalistas montados en el Partido Comunista se abrieron al capital imperialista y comenzaron la explotación en sus propias empresas estatales.

Ahora, mientras millones de obreros trabajan incluso en condiciones de esclavitud, un puñado de ricos capitalistas consume artículos de lujo inimaginables, como relojes de 50 mil dólares y carteras de 10 mil dólares, sin contar los vehículos, barcos, aviones y obras de arte carísimas.  

No solo hay millonarios sino multimillonarios, pues las fortunas de algunos capitalistas chinos está por los 7.000 millones de dólares. Cuando murió el presidente Mao Tse tung en 1976, el revisionista Deng Xiaoping lanzó la consigna de “hacerse rico es glorioso”. Con esa política se barrió con los principios del comunismo, se paralizó la construcción del socialismo y se tomó el camino capitalista.

Las fortunas de algunos funcionarios y comerciantes crecieron aceleradamente. La última lista Forbes muestra que existen 115 billonarios chinos (en una población de 1.300 millones de personas). En 2005, se supo que un miembro del Partido Comunista y empresario, el señor Wang, decidió construir una réplica de un castillo francés estilo barroco, para eso hizo traer cada pedazo de piedra desde Francia, costo total: 90 millones de dólares.

¿Cuál es la situación del pueblo? Cientos de miles de personas tienen que migrar internamente en busca de trabajo, miles van del campo a las ciudades porque han perdido sus tierras frente a las inmobiliarias o porque necesitan enviar dinero a sus padres.

Obreros suicidas

Y otra vez los capitales imperialistas se frotan las manos. La superexplotación ha causado 13 suicidios de obreros el año pasado en la fábrica Foxconn, donde 400 mil proletarios producen computadoras, celulares, iPhone y última tecnología para Apple.

Millones de obreros y obreras trabajan en fábricas de juguetes por 15 horas diarias, siete días a la semana, sin ningún derecho a nada. Si se quedan dormidos, son multados con dos o más días de paga; son multados por más de cinco minutos en el baño; son multados por no cumplir cuotas de producción.

Miles de niños separados de sus padres con engaños y hasta secuestrados para llevarlos a fábricas, donde trabajan hasta 16 horas. El escándalo de una ladrillera, en 2007, que esclavizaba personas haciéndolas trabajar hasta 20 horas diarias, cargando ladrillos calientes en la espalda pelada, tuvo un rato entretenidos a la prensa internacional, pero la situación de fondo no cambia.

La rebelión se justifica

La crisis y la superexplotación presionan tan fuerte al pueblo chino, que más temprano que tarde va a buscar su liberación.


En mayo de este año hubo tres explosiones de coches bomba simultáneas contra edificios del gobierno, que expresan el descontento de la población. Las autoridades pensaron rápidamente en campesinos como los autores del atentado. Al mismo tiempo cientos de personas expresaron su apoyo, vía Internet, a estos actos contra el gobierno de burócratas que se dicen “comunistas”, pero que de comunistas no tienen nada. 

El “Partido Comunista” (PCCH) cumplió recientemente 90 años de su fundación. Los burócratas del Partido, revisionistas y seguidores del camino capitalista, prepararon una celebración grandísima para demostrar al mundo el éxito económico de su país.

GOBIERNO DE EVO JUEGA A CANSAR Y DIVIDIR LA MARCHA INDÍGENA

El gobierno de Evo Morales ha llevado a los pueblos indígenas del TIPNIS al juego del cansancio y la amenaza para forzarlos a abandonar una marcha de protesta que contabiliza actualmente más de treinta días, en demanda de parar la construcción de una carretera que atraviesa un área protegida.

Los cansa con amagues de diálogo que no se concretan, con sabotajes a su provisión de alimentos y agua, con persecuciones policiales a sus dirigentes incluso dentro del monte, con exigencias de propuestas indígenas de “desarrollo”. Los amenaza con los anuncios de sus sindicatos cooptados de hacer contramarchas, con la ejecución de bloqueos de caminos para impedir el paso de la marcha, con la presencia de ambulancias a cargo de policías que intentan llevarse a niños y mujeres.  Sigue leyendo