EVO ABRE EL AÑO CON TRES ASESINATOS, Y SE VIENE LA REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO

La represión violenta y armada es la primera opción del gobierno de Evo Morales si se trata de contener protestas sociales o responder a demandas democráticas del pueblo. “Se viene la represión” se dice por lo bajo, y la represión la sintió esta vez el bastión electoral del MAS cuando la Policía asesinó a tres personas que demandaban la renuncia del alcalde masista de Yapacaní.
El propio diputado del MAS Garvizu, representante de Yapacaní, dice que el único “mérito” del alcalde David Carvajal es haber nacido en Orinoca (pueblo de Evo Morales) y haber sido trompetista de banda (como Evo Morales). Carvajal es un corrupto y traficante de influencias cuya tarea consistía en iniciar juicio y perseguir policialmente a todos (autoridades y pobladores) quienes denunciaban sus actos ilícitos.
El miércoles 11 de enero, la Policía reprimió brutalmente a los pobladores de Yapacaní hasta lograr la muerte de Eliseo Rojas de 23 mototaxista, Abel Rocha albañil de 27 años y Michael Soza de 23 años.
2012: tres muertos y decenas de heridos
El municipio de Yapacaní, en el departamento de Santa Cruz, ha sido el territorio del MAS y de Evo Morales en términos electorales. Pero los propios habitantes de esa región cuestionaron en 2010 al alcalde del MAS David Carvajal por ser un gran corrupto protegido por altas esferas de gobierno.
Carvajal fue echado del cargo de alcalde el año pasado luego de protestas sociales, y en ese cuestionamiento participaron sectores disidentes dentro del MAS. Sectores disidentes que fueron calificados  desde el gobierno con el desgastado argumento de ser de “la derecha”.
Aunque el cuestionado David Carvajal fue sacado del cargo después de bloqueos de caminos y otras protestas, desde Palacio de Gobierno se manejó al Poder Judicial para reponer en su puesto al corrupto.
Las protestas retornaron nuevamente, y la Policía al mando de la coronel Lili Cortez ingresó esta semana sin medida ni clemencia a reprimir al pueblo de Yapacaní. Las escasas imágenes de televisión mostraron a decenas de jóvenes boca abajo sobre el suelo y con las manos cruzadas en la nuca, mientras los policías auscultaban sus torsos desnudos.
Nuevamente, como en la masacre de Caranavi en 2009, el pueblo llevó la peor parte. Los tres jóvenes muertos tienen impactos de balín en su cuerpo. Junto a ellos se reportaron decenas de heridos.
“Se viene la represión”
Si la disidencia del MAS es reprimida brutalmente sin mayores trámites, como sucedió en Caranavi (La Paz, donde murieron dos jóvenes) y ahora en Yapacaní (Santa Cruz), el pueblo solo puede advertir mayor represión a las posiciones críticas y peor aún a una actividad política independiente salida del seno del pueblo.
Aquí nos referimos a posiciones alejadas tanto del MAS como de los cívicos agroindustriales (la oposición). ¡Posiciones críticas que levantan solo demandas democráticas! Así fue con los indígenas del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), a los que se privó de agua, alimento, se impidió su libre locomoción y se torturó brutalmente (incluyendo a lactantes y mujeres embarazadas). Así es con los discapacitados a quienes se vigila, atemoriza y se reprime en sus protestas, solo porque ellos piden que Evo Morales cumpla su promesa electoral de un bono anual para las personas con incapacidad total. Así es con los cocaleros de La Asunta, también aliados del MAS pero reacios a la erradicación de sus cultivos de coca que viene acompañada de represión y violación de derechos inclemente.
Muchas voces han comenzado a anunciar por lo bajo que “se viene la represión”, puesto que el Ministerio de Gobierno puso en circulación a miles de agentes de Inteligencia para vigilar a disidentes políticos sobre todo de organizaciones populares. Todo le sirve al régimen para convertirlo en chivo expiatorio, como sucedió con los humildes profesores refugiados peruanos a los que el gobierno expulsó en 2011 sin más motivo que para señalarlos como potencial peligro para el Gobierno (y luego tuvo que retroceder devolviendo los derechos a uno de ellos).
Mientras reprime a los sectores populares, el gobierno de Evo Morales se prepara para llevar adelante sin problemas su nuevo pacto con los empresarios y terratenientes, es decir con lo más reaccionario del país: la gran burguesía ligada al imperialismo. Ese pacto necesitará “imponer orden”, que para el caso del gobierno del MAS significa neutralizar a la población, mantenerla quieta y callada. Solo así los exportadores, los agroindustriales, los latifundistas, los empresarios podrán moverse con mayor libertad en sus negocios.
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