India: Los musulmanes y los maoístas

Los pueblos más pobres, los adivasis, también luchan al lado de la revolución maoísta en la India

Por: Amaresh Misra

 

Continuamos con la publicación de materiales sobre la dinámica política y social en la India, en esta ocasión ponemos a su disposición un artículo que describe la actitud del gobierno en la criminalización del movimiento popular, en particular de los más pobres conocidos como adivasis (que bien pueden ser los indígenas en Bolivia) que en la sociedad de castas de la India son los intocables, es decir, lo más bajo en la escala social. Es interesante ver cómo el Estado identifica este sector con los maoístas, si bien esto revela cómo el reaccionario Estado indio criminaliza a los pobres y los persigue, también muestra que la rebelión maoísta se identifica con los más pobres.

El contenido de este artículo no necesariamente refleja nuestra opinión.

 

Análisis y Opinión

 

India: Los musulmanes y los maoístas

Amaresh Misra

Publicado el 22/10/2012

El doble rasero de las élites indias cuando se trata de derechos políticos de musulmanes y maoístas

Bienvenidos a la nueva India de derechas. En ella, conocidos y notorios capos mafiosos, con varios asesinatos sobre sus cabezas puede vivir abiertamente como reyes en sus celdas en la cárcel. Se les sirve la mejor comida y alcohol, organizan fiestas bunga bunga con jovencitas; duermen con famosas cortesanas, envían mensajes y hacen sus pedidos a través de los guardias de la prisión, sodomizan jovencitos, e incluso deciden traslados y promociones de policías y burócratas, ofrecen asesinatos por encargo (suparis), arbitran conflictos inmobiliarios y otras disputas, realizan llamadas a políticos y líderes empresariales.

Aquí, en la India de derechas, también hay extremistas y criminales armados, que han matado a miles de hombres, mujeres y niños inocentes con una ráfaga a bulto de AK-47/56, que viven cómodamente en campamentos especiales en el noreste, gracias a acuerdos de alto el fuego con el estado indio. A pesar de las restricciones a la circulación impuestas, que el ejército indio vigila, estos elementos suelen ir de “caza”, sin respetar línea de control alguna: tienen permiso oficial para matar, mutilar y torturar a quien se cruce en su camino.

El estado indio es un lugar especialmente acogedor para todo tipo de mafias y milicias paramilitares, mientras sean útiles políticamente.

A los maoístas naxalitas, sin embargo, no se les da cuartel. En la época medieval, además de reconocimiento real, los Mughals daban a los pueblos originarios (adivasis) derechos a la tierra, los bosques y la herencia. Los adivasis lucharon tenazmente por Bahadur Shah Zafar y la independencia de la India en 1857. Los británicos, como respuesta, los esclavizaron y deshumanizaron, clasificando oficialmente a muchos de ellos como “tribus criminales”. La India independiente utilizó sus votos, pero, después de 1991, pensó que era más rentable entregar las zonas boscosas de los adivasi, zonas ricas en minerales, a la naciente mafia criminal y a mineros sin escrúpulos, como los hermanos Reddy de Karnataka, así como empresas nacionales y extranjeras como Tata, Jindals, Mittal, Infosys, Birlas, Vedanta y POSCO.

En la estructura política india, los adivasis, después de los musulmanes, son los que más han sufrido. Lea la historia de Anup Oraon, un muchacho adivasi de 10 años cuyo padre Paulus Oraon fue detenido por la policía de Odisha (Orissa) en 2009, en la aldea minera de Sundargarh, acusado de ser un maoísta.

En el pueblo de Paulus Oraon, la policía de Odisha también ató a varios adivasis con cuerdas a los árboles y los dejó sin comida ni agua durante horas y horas. Los menores de edad fueron golpeados hasta quedar de color negro y azul, las mujeres acosadas, los ancianos torturados. Más de 30 adivasis- todos los adultos que trabajaban por un jornal-fueron detenidos. El incidente dejó al pueblo tan traumatizado que los 45 niños que quedaron en el pueblo después de la detención de casi todos los hombres, dejaron de comer.

Todo el mundo conoce el caso de Binayak Sen: en el caso Sundargarh-Odisha, Nicholas Barla, un abogado de derechos humanos indio que se atrevió a denunciar la opresión, fue víctima de abuso, amenazas y hostigado por los mandos policiales.

En 2006, 14 adivasis que protestaban en contra de la Siderurgia Tata en Odisha, fueron muertos a tiros por la Policía en Kalinga Nagar. Más tarde, fueron calificados como maoístas. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) descubrió que en el caso de Kalinga Nagar, los policías involucrados habían “intimidado… adivasis… formulado acusaciones y negando la debida compensación por las tierras expropiadas a favor de la compañía Vedanta… la comisión encontró que la policía había acusado de robo y posesión ilegal de armas a los adivasis que protestaban contra la empresa… 32 Adivasis fueron encarcelados en mayo de 2006… el superintendente de policía y funcionarios de la empresa les obligaron a firmar acuerdos de transferencia de tierras a Vedanta en el interior de la cárcel de Bhawani Patna, con los carceleros haciendo de testigos…”

Según la CNDH ” se han presentado denuncias… en relación con la violación de derechos humanos en el establecimiento de industrias de Vedanta, POSCO y Tata… no deja de ser irónico que ninguna de ellas ha sido contra estos gigantes corporativos por violar las leyes y aterrorizar a los adivasis, si no que por el contrario fue el estado el que victimizó a aldeanos inocentes”.

¿Ha obligado la policía a firmar a punta de pistola a ciudadanos indios la cesión de sus tierras? ¿Se han comportado los Tatas y Birlas – estos últimos, que todavía presumen de haber apoyado a Mahatma Gandhi y la lucha de liberación india- como el general Dyer, famoso por la masacre de Jallianwala Bagh? ¿Es esta India? ¿Pasa de verdad? ¿Saben Ratan Tata y Aditya o Kumarmangalam Birla que en Chattisgarh, la maestra de escuela Soni Sori fue detenida por la policía de estado en octubre de 2011 y que le insertaron en la vagina y el recto piedras y palos? Y que, en contravención de todos los requisitos y normas legales, Rekha Parganiha, su abogado, fue detenido el 4 de marzo de 2012, acusado, por increíble que parezca, de poseer libros escritos por un tal Karl Marx, Frederick Engels, Bhagat Singh y Bertolt Brecht?

Además de en Odisha, estos incidentes son comunes en Chattisgarh, Bihar, Jharkhand, Madhya Pradesh, Uttar Pradesh oriental, Bundelkhand, Maharashtra, Andhra Pradesh y Bengala Occidental. En Jharkhand, ha salido a la luz un impactante caso en el que el gobierno del BJP adquirió a la fuerza tierras de los adivasi para construir institutos de educación y la Universidad Nacional de Investigaciones y Estudios Superiores de Derecho (NURSL). Aquí, incluso el poder judicial parece haber estafado a los adivasi. Porque el juez Prakash Tatia, Presidente del Tribunal Supremo de Jharkhand, también es el Canciller de la NURSL y el Gobierno de Jharkhand le ha pedido arbitrar en el asunto. ¿Quién ha pedido nunca a un león que arbitre entre sus congéneres y los corderos?

Abhay Sahoo, el líder del movimiento anti-POSCO en Odisha, ha sido encarcelado. Se enfrenta a más de 50 acusaciones, la mayoría de ellas fabricadas. 800 activistas del movimiento anti-POSCO han sido encarcelados en más de 200 casos fabricados.

El 6 de julio de 2011, Meena Khalko de Kharka, un pueblo en Chattisgarh gobernado por el BJP, fue violada y asesinada presuntamente por la policía local. Los funcionarios Chattisgarh justifican su violación y asesinato alegando que era una maoísta naxalita abatida a tiros en un enfrentamiento. Varias comisiones de investigación han desmentido las afirmaciones de la policía. La forma en la que el Gobierno de Chattisgarh, los líderes de la milicia hinduista RSS, y la policía culpan a Meena de ser, en última instancia, la responsable de su propia violación es nauseabunda. Una activista del Partido del Congreso vomitó en frente de este autor al oir la justificación de los funcionarios de Chattisgarh y los líderes del BJP-RSS.

En Bengala Occidental, Mamata Bannerjee derrotó a un Gobierno del Frente de Izquierda con la promesa de hacer justicia a los adivasis. Los maoístas la ayudaron de manera activa. No hubiera podido haber llegado al poder en 2011, sin los levantamientos campesinos organizados por los maoístas en Nandigram, Lalgarh y Singur. Sólo los maoístas naxalistas tuvieron el coraje y el poder de fuego para hacer retroceder a las fuerzas armadas del Frente de Izquierdas-CPM. Pero lo primero que hizo tras convertirse en Ministro Principal de Bengala Occidental fue ordenar el asesinato del comandante maoísta de los levantamientos campesinos, Kishenji, ejecutado de una manera brutal.

Miles de adivasi languidecen, a menudo sin ni siquiera cargos, en las cárceles. Son tratados como esclavos, peor que pequeños delincuentes.

Con este telón de fondo, un tribunal de Kolkata pronunció una sentencia declarando a 9 maoístas encarcelados presos políticos. El 24 septiembre 2012 el Times of India informa que “varios maoístas encarcelados ahora tendrán derecho a los privilegios de una celda separada, comida casera, acceso a periódicos, libros y otros materiales de lectura, salas de reuniones con familiares y abogados y mayor libertad en el interior de la cárcel en comparación con otros prisioneros “.

Los beneficiarios de esta orden son Sadula Ramkrishna, alias RK, jefe del comité técnico maoísta, acusado por la Agencia de Investigación Nacional (NIA), de organizar la fabricación de lanzadores de cohetes. (La NIA fue formada después del 26/11 (el ataque contra Bombay) para luchar contra Sangh Parivar y el terrorismo fuera de nuestras fronteras, sin que nadie le diera el mandato de perseguir a ciudadanos indios por su ideología, que además en ningún caso puede ser comparada con el terrorismo).

La sentencia judicial se produce después de una orden del Tribunal Supremo de Kolkata que dio el estatuto de prisionero político a ocho presuntos maoístas, incluyendo a Chhatradhar Mahato, principal inspirador de la insurrección campesina de Lalgarh. El artículo del Times of India menciona además que el tribunal de Kolkata se guió por “la Correctional Services Act de Bengala Occidental de 1992… según la cual… presos políticos son los arrestados o condenados por haber cometido o intentado cometer algún delito político ..es aplicable incluso si la persona es acusada?? en virtud del Código Penal de la India …. la ley también dice que cualquier persona que cometa o presuntamente comete un delito durante un movimiento político o democrático con un único objetivo político, libre de codicia o motivo personal, tiene derecho al estatuto de prisionero político… incluso si está acusado de hacer la guerra contra la nación …”

Cuando los tribunales se pronuncian contra los adivasis y los maoístas, el personal de seguridad salta de alegría. Pero cuando un Tribunal dicte una sentencia favorable a los adivasis o los maoístas, los agentes de seguridad protestan con todas sus fuerzas, como lo hicieron cuando el tribunal de Kolkata consideró ridículo comparar a los líderes maoístas con Hafiz Sayeed. ¿Para quién trabajan las fuerzas de seguridad? para las grandes compañías como POSCO, Vedanta, Tata, Birla, Mittal; no desde luego para el pueblo indio. ¿Por qué la clase media india paga impuestos, si solo se protege los intereses corporativos? Las fuerzas de seguridad son incapaces de frenar el terrorismo y la muerte de miles de inocentes en explosiones de bombas. Pero parece que les encanta golpear a desventurados adivasis, que son los más antiguos habitantes del sub-continente indio.

En la actualidad, los presos maoístas están en huelga de hambre en Jharkhand yMaharashtra para exigir el estatuto de prisionero político. Las atrocidades anti-maoístas descritas en este artículo son sólo la punta del iceberg.

El 28 de julio de 2012, 17 “maoístas” adivasis fueron abatidos a tiros por hombres del CRPF en Bijapur y Chattisgarh. Un equipo de investigación de la Coordinadora de los Derechos Democráticos (CDRO) descubrió que la versión del CRPF era falsa, que los adivasis no eran maoístas, que no iban armados y estaban reunidos intentando arbitrar algunos conflictos a nivel local en una reunión cuando los hombres del CRPF comenzaron a disparar. Los lectores pueden ver un impactante vídeo que destruye completamente la pretensión del CRPF de haberse enfrentado a maoístas “fuertemente armados”.

Es muy doloroso cuando los medios electrónicos en inglés empiezan a hablar en el idioma de las fuerzas de seguridad. Después de todo, los nuevos medios de comunicación indios han hecho un gran trabajo a la hora de poner al descubierto la verdad. ¿Por qué entonces vemos a los presentadores de TV diciendo “así que ahora todos los maoístas exigen el estatuto de los presos políticos, y a continuación lo querrán los terroristas: se trata de un precedente peligroso”.

El trabajo de los medios de comunicación es informar y, en el mejor de los casos, permitir que diferentes opiniones se expresen en cualquiera de ellos. Hacerse eco del lenguaje de las fuerzas de seguridad debe ser lo último que se le ocurra a un periodista serio, especialmente cuando se trata de un complejo problema tan específico como es el maoísmo indio. Para las personas que participan en movimientos políticos (y el Tribunal de Kolkata es muy claro cuando declara que los maoístas son activistas políticos libres de codicia individual o inquina contra otras personas) el exigir el estatuto de presos políticos es un derecho democrático humano elemental.

Fui a la cárcel como preso político siendo un dirigente estudiantil. A diferencia de los capos de la mafia, no recibí un tratamiento especial tipo Badshaah. Las cosas estaban tan mal, eran tan inhumanas y malolientes como hoy, aunque no sufrí palizas ni fui sodomizado diariamente.

A veces, si tenía suerte, podía oír una conocida canción de cuna en urdu, que cantaba por la noche un preso musulmán condenado a cadena perpetua. Una canción de cuna que resume el doble rasero de las élites indias cuando se trata de derechos políticos de musulmanes y maoístas:

Shareefon ko gaali, apradhiyon ko Saali,

Alá kya hai baat,

Ek mulk aur hacer kanoon,

Wallah kya hai baat!

(Para la gente decente, abusos; para los criminales, una prima (un juego de palabras sexual indio)

¡Qué grande, oh Dios!

¡Dos leyes y un país!

¡Qué grande, oh Dios!)

Amaresh Misra es hitoriador y novelista residente en Delhi. Activista social por los derechos de los pueblos originarios de la India.

blogs.timesofindia.indiatimes.com/the-mainstream-maverick/

Traducción para sinpermiso.info: Gustavo Buster

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