Condenamos el brutal ataque del MAS y autoridades de San Simón contra el movimiento estudiantil cochabambino

Sectores sociales de Cochabamba marchan en repudio por la intervención delincuencial de la Universidad por parte de elementos lumpenes del MAS

Análisis y Opinión

21/07/15

 

En la madrugada del día 30 de julio un grupo de delincuentes encapuchados armados con palos, petardos y dinamita asaltó las instalaciones de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba, el ataque tuvo como objetivo asaltar la FUL y la Radio Universitaria que fue saqueada y quemada. Los hechos precedentes y el contexto de la lucha no deja dudas que la organización y ejecución de todo esto fue obra de las autoridades universitarias y el gobierno de Evo Morales.

Los estudiantes de la UMSS que asumieron la lucha hace casi dos meses se levantaron contra algo totalmente básico y justo, impedir el intento de titularizar docentes por decreto sin ningún tipo de evaluación, esta titularización viola incluso las normas reglamentarias de la Universidad, por lo tanto la lucha estudiantil se circunscribía sobre algo tan esencial que las autoridades universitarias deberían hacer respetar, el reglamento interno de la Universidad. Pero nosotros sabemos que generalmente toda medida resolutiva encierra intereses de grupo o de clase y en la universidad los diferentes grupos pujan por sacar partido según la fuerza que demuestran en las reuniones de “autoridades” no importando si violan o no su reglamento. En este caso, la imposición de sectores de docentes no solo atenta contra el reglamento sino contra los objetivos de los estudiantes y los hijos del pueblo a una formación idónea y a mejorar la calidad de la educación, a la vez que esconde el arribismo y el contrabando titularizador de los que manejan la universidad y tienen la necesidad de devolver favores a su “base” prebendal.

 

En las universidades del país hace tiempo que determinados grupos (roscas o logias) se lotearon los espacios porque son el reflejo de la semifeudalidad existente en nuestra formación social, este loteamiento de la universidad se da incluso en los grupos “más académicos” que se precian de “hacer ciencia y no política”, pero además estos grupos que se han repartido los espacios universitarios y hacen un manejo gamonal, se mueven de acuerdo a las coyunturas políticas y casi siempre están en función de tal o cual gobernante de turno. Éstos están formados fundamentalmente por autoridades, sectores docentes y estudiantes prebendalizados y cooptados.

 

Este grupo de gente que hasta hace unos años simpatizaba con el emerrismo o el mirismo ahora es masista y este vínculo se puede ver por ejemplo en las pasadas elecciones a alcaldes y gobernadores, donde muchos miembros de la universidad candidatearon por varios partidos y en particular por el MAS, en el caso de la UMSS el anterior rector Lucio Gonzáles postuló a la alcaldía del cercado de Cochabamba por el partido de Evo Morales y dejó a cargo de la U a su amigo Waldo Jiménez otro individuo ligado al régimen del caudillo cocalero.

 

Las gestiones de estos rectores se sintetizan en la violación de la autonomía universitaria porque siempre buscaron la intervención de los agentes represores del Estado, la policía, en la resolución de los conflictos universitarios. La lucha universitaria que en estos momentos vive la Universidad ha apelado a la población y a los sectores sociales mientras que el rector Waldo Jiménez apela a los organismos represores del Estado, la fiscalía y la policía. La lucha de los sectores explotados tiene la virtud de revelar las contradicciones de clase del Estado y también posicionar a los actores, los que buscan la solidaridad del pueblo y los que se amparan en la dictadura de clase del Estado y usan sus aparatos represores y coercitivos.

  La FUL y la radio Universitaria fue incendiada por los grupos masistas

La estrategia estudiantil durante el conflicto ha sido defender de manera intransigente el respeto al reglamento universitario, apelar a la solidaridad del pueblo, de otras universidades y desenmascarar la dictadura de clase del Estado y del gobierno del llamado “hermano presidente”; por el otro lado las autoridades universitarias han sido intransigentes en imponer su resolución de titularización, apelar a la policía y el corrupto poder judicial así como también usar delincuentes mercenarios.

 

En las primeras movilizaciones la prensa reveló a un individuo acuchillando a un estudiante universitario, el acuchillador incluso no era miembro de la universidad pero participó en la arremetida contra los estudiantes, había sido contratado por los sectores opositores entre los que se encontraban las autoridades y dirigentes estudiantiles afiliados al MAS de Evo Morales.

 

De la forma en que en tiempos de Gonzalo Sánchez de Lozada grupos de delincuentes eran usados mercenariamente para asaltar la UMSA o irrumpir en la UPEA, hoy esa práctica se usa contra la lucha estudiantil en la UMSS. La complicidad de las autoridades antiuniversitarias (Waldo Jiménez y Juan Ríos dirigente de los docentes) y el gobierno de turno se puede ver en la actuación de los militantes del MAS en el conflicto, los frentes estudiantiles masistas también arremetieron contra la lucha universitaria; han sido grupos del “juventudes masistas” quienes hace un par de días intentaron tomar la universidad en pleno día, estaban armados de toletes que usan los miembros de seguridad, gases lacrimógenos que usa la policía, escudos artesanales de metal, dinamita y petardos, semejante logística y material policial no se explica sin la participación del gobierno, peor aún, estos maleantes fueron luego liberados por la policía y luego participaron del asalto de la universidad el día 30 a las cuatro de la madrugada; el dirigente de las juventudes del Trópico (de Cochabamba) Mario Peñasco, en su afán de limpiarse de responsabilidades por la intervención delincuencial, acusó a Adhemar Valda (Diputado suplente del MAS) y a Waldo Jiménez (rector del UMSS) de armar a estos grupos de choque y financiar con 1000 Bs la compra de dinamita; por fuentes muy confiables también se sabe que el dirigente de la CUB, Max Mendoza, salido de la San Simón de Cochabamba, mantiene una política en contra del movimiento universitario, bloquea constantemente la solidaridad de otras universidades, coordina con sus acólitos de otras FULes masistas en la vicepresidencia del Estado, el feudo de los García Linera. Este sujeto despreciable ha sido desconocido en un congreso estudiantil de la UPEA, las actas de esta resolución han sido publicadas a pesar de los intentos de esconderlas por el dirigente FUL Upea, José Chura Mamani, acólito de Mendoza y también afín al MAS.

 

La policía y la fiscalía han liberado a los delincuentes que asaltaron y quemaron la Universidad, los liberan de culpas a pesar de haberles encontrado gran cantidad de armamento represivo e incluso drogas (marihuana y cocaína según declaración de la policía), la represión policial ha puesto al borde de la muerte al dirigente estudiantil Jhon Copagua, dirigente de la FUL y estudiante de la carrera de Agronomía, al dispararle una granada de gas directamente a la cabeza, es la misma clase de represión brutal que ejercieron en La Paz al disparar al cuerpo a los luchadores potosinos, el corrupto poder judicial no ha tenido ningún reparo en secuestrar a la hija adoptiva de la dirigente estudiantil Marcia Torrico que se encuentra en más de 45 días de huelga de hambre como parte de la lucha estudiantil y para recuperar a su hija. Sin embargo este mismo poder corrupto y represor, al que apelan el rector Waldo Jiménez y el dirigente docente Juan Ríos, persigue políticamente y apresa e imputa a los dirigentes universitarios.

 

Momento exacto en que el estudiante Jhon Copagua es impactado en la cabeza por una granada de gas disparada por la policía que protegía a los delincuentes que habían tomado la FUL

Hemos señalado innumerables veces que el Estado es una dictadura de clase y los conflictos sociales, como parte de la lucha de clase, ponen en evidencia esa dictadura, esta evidencia desvela toda la demagogia del MAS y de Evo Morales sobre el “gobierno de los movimientos sociales”, pero además una característica particular que podemos añadir al gobierno de Evo es la que los dirigentes potosinos han señalado constantemente en su cabildo, que este gobierno es fascista, su violencia es fascista, su afición a enfrentar masa contra masa y apelar al lumpen, a los elementos atrasados del proletariado y los sectores populares en parte de una política fascista.

 

Condenamos la represión brutal contra el movimiento estudiantil cochabambino y llamamos a la solidaridad del pueblo y los sectores populares, es la única forma de triunfar sobre la represión fascista.

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