Bolivia: Lucha de clases, represión y respuesta

 

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Velorio del minero Ruben Aparaya, en su humilde hogar. Foto: La Razón

Análisis y Opinión

29/08/16

El conflicto entre cooperativistas mineros y el gobierno ha dejado un saldo de cuatro mineros muertos, tres por bala y uno por manejo de dinamita, además de un minero declarado con muerte cerebral con una bala alojada en la cabeza, otro herido de bala en el estómago, un indeterminado número de heridos y detenidos; de parte del gobierno, aparte de policías heridos, fue muerto el viceministro de régimen interior Rodolfo Illanes.

El conflicto entre el gobierno y su socio más importante, los cooperativistas mineros, ha puesto en evidencia el carácter de clase del Estado boliviano y del gobierno de Evo Morales con el tratamiento de las víctimas de este conflicto.

Es moneda corriente en las diferentes gestiones del Ministerio de Gobierno negar la responsabilidad de los muertos que tiene la policía contra el pueblo. En este caso, la muerte de mineros pobres y de origen campesino, que son normalmente los que movilizan los enriquecidos socios capitalistas del cooperativismo minero, también fue negada por el ministro Carlos Romero, y ofreció la vieja y gastada promesa de “investigar a fondo” las muertes otorgando la tarea al mafioso ministerio púbico controlado por ellos.

Semanas antes, los mineros se habían atrevido a responder contundentemente la arremetida policial dándoles una verdadera paliza y mostrando lo que puede hacer la movilización organizada (esto también sucedió porque son aliados del gobierno ya que la policía da otro tratamiento a los sectores movilizados contrarios al régimen). Los mineros estaban dispuestos a llevar a cabo sus protestas con decisión y así iniciaron esta segunda ronda con el bloqueo de carreteras que cerraba el departamento de La Paz a otros departamentos y se produjeron enfrentamientos principalmente en la localidad de Panduro, en el altiplano boliviano.

Los muertos

Sin duda el cuerpo policial se apertrechó mejor y salió dispuesto a reprimir de manera más dura y selectiva; así en los nuevos enfrentamientos empezaron a caer mineros muertos por disparos de bala, todos con disparos en la parte superior de sus cuerpos (del tórax hacia la cabeza lo que hace presumir de disparos certeros), muchos jóvenes con familias, gente pobre con vínculos campesinos. Los mineros y sus familiares denunciaron el ensañamiento policial, torturas, golpes y rotura de costillas, uso de balas de fuego y detenciones. Por su parte las autoridades del gobierno minimizaban o negaban las muertes y sobre todo negaban la responsabilidad de la policía, los dirigentes mineros señalaron que solo faltaba que el Ministro Romero declare que “los mineros se habían matado ellos mismos”.

Es este permanente desprecio de las autoridades por la vida de los pobres lo que tuvo exaltados a los mineros movilizados quienes habían detenido al viceministro Rodolfo Illanes cuando iba a negociar con ellos, tal parece que fue la tercera muerte de un minero a manos de las balas policiales lo que hizo que los mineros de base decidieran ajusticiar al funcionario estatal.

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Minero asesinado por bala en enfrentamiento en Sayari, Cochabamba. Foto: Los tiempos

A partir del hecho el Estado y el gobierno en pleno rechazaron contundentemente la acción de los mineros, el procurador dijo que se ha acabado con “una vida humana”, otros dijeron que mataron a un “compañero noble”, “fue una brutalidad” lo que hicieron, Morales declaró duelo nacional por tres días y declararon al tipo héroe nacional por la defensa de los recursos naturales e hizo su velatorio en palacio de gobierno con honores estatales.

La vida de los mineros pobres no vale nada para el Estado clasista boliviano

Como nunca asistimos con una claridad meridiana a la diferencia clasista del tratamiento de la muerte de la gente pobre, del pueblo, de los explotados frente a la de un funcionario estatal, un burócrata que estaba nada menos que al frente, desde el escritorio, de la represión policial.

Mientras el discurso oficial hablaba de la vida de su “soldado” jamás se tuvo una referencia a la humanidad de la masa minera asesinada a balazos, mientras Illanes era velado en palacio de gobierno los mineros eran velados en las condiciones miserables de su habitabilidad, mientras ministros derramaban lágrimas de cocodrilo frente a cámaras por el funcionario los mineros eran llorados por su madres, viudas y huérfanos de origen humilde.

El gobierno agilizó un examen médico forense en tiempo record para su empleado mientras hacía esperar más de 10 horas al minero muerto por bala, detuvo a más de 100 mineros y persiguió a la cúpula dirigencial pero por la vida de los tres mineros no hay ni un solo sospechoso. Para el Estado boliviano clasista y represor y para el gobierno de Evo Morales, la vida de su funcionario vale más que la vida los mineros muertos a bala y, también, la vida de tantas personas muertas que en este gobierno que han luchado por sus derechos y que jamás han obtenido justicia.

Las víctimas de la policía y del gobierno no han recibido apoyos de organismos estatales ni supranacionales como la OEA o Unasur como sí lo recibe Illanes, y es que para el Estado y las instituciones internacionales es un escándalo que se llegue a tocar de esta forma la estructura estatal y su aparato represivo, porque Illanes obviamente es un funcionario de ese aparato de represión y no estaba “al margen” como han justificado los miembros del MAS.

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Minero muerto es velado en los cerros del conflicto. Foto: APG

La violencia y su carácter de clase

El gobierno también ha condenado la “violencia bárbara” de los cooperativistas sobre Illanes y de ello han hecho coro diferentes personalidades y miembros del régimen. Lo cierto es que los mineros actuaron guiados por sus sentimientos, estaban totalmente ofuscados e indignados por cómo los trataba el gobierno a través de su aparato represivo, habían matado a sus compañeros y familiares, tenían muchos heridos y detenidos, y sí, actuaron apasionadamente, de manera dura, directa, contundente. El pueblo no tiene sofisticaciones cuando responde en la lucha de clases, se muestra muchas veces como bestia herida, sobre todo cuando lo han reprimido duramente. Hay muchos ejemplos en la historia pasada y reciente, cuando Evo Morales era dirigente cocalero o cuando Felipe Quispe dirigía las luchas en el altiplano, los dirigentes y las bases tomaron decisiones al calor de la lucha de clases y cumpleron sus determinaciones, algunas veces trágicas y otras veces magnánimas.

Esto se expresa así porque la población obviamente no tiene la experiencia y la habilidad de los aparatos represivos del Estado, como la policía, los aparatos especializados o los aparatos de inteligencia. El pueblo no tiene el estudio para torturar “científicamente” a sus aprehendidos, no calcula cuantos golpes debe dar y donde los debe dar para que “no quede huella”, no se ha entrenado en torturar sin dejar rastros como lo hacen los aparatos estatales, no tiene a doctores como el IDIF para supervisar esos sesiones de tortura que tiene la policía, no cuenta con los mecanismos de poder ni los recursos estatales para disfrazar su acción represiva, no tiene los espacios de propaganda ni el dinero para disfrazar su acción como lo hace el Estado y conseguir que la violencia estatal se vea como parte del “legítimo uso de la violencia” y la respuesta del pueblo como actos “bárbaros”, “crueles” e “inhumanos”.

Sin embargo la violencia del Estado frente al pueblo es desigual, los aparatos represivos están equipados y entrenados para esto y la violencia que aplican sobre el pueblo movilizado es moneda corriente, cotidiana y hasta natural, las muertes que ejercen llevan impunidad como se puede apreciar en los innumerables casos de acción con muerte durante el gobierno de Evo Morales y los gobiernos anteriores. Al “principio” frecuentemente pregonado por los funcionarios estatales sobre el “legítimo uso de la violencia” hay que añadir el consuetudinario “derecho” de matar con impunidad porque eso es lo hacen en los hechos y acompañan promesas de investigación que jamás se cumplen.

La violencia del pueblo, por más que la quieran ver como bárbara jamás se comparará con la violencia política estatal que aplica el Estado contra la sociedad.

Perfil político

La prensa en general y el discurso oficial propagandizó el perfil del “héroe Illanes” como un tributo a su vida, nosotros, para hacer un poco de justicia, vamos a colocar el perfil político de Rodolfo Illanes que hicieron los compañeros de Patria Insurgente el año 2013, ellos conocen en vivo y en directo el actuar político de este señor. El artículo detalla la labor que el fallecido desempeñó como parte de la represión del gobierno del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), agrupación política del que se Illanes declaró “partidario de corazón”. Recordemos que el MIR ha sido uno de los partidos neoliberales más oportunistas que ha habido y no tuvo reparos en aliarse con la ADN del ex dictador Hugo Bánzer Suárez atravesando “ríos de sangre” según su justificación. Parece que este hecho no fue percibido por los apologistas del “proceso de cambio” en el extranjero, porque han publicado ese partidismo vergonzoso en todos sus artículos cuando han defendido la trayectoria del “compañero Illanes”.

Dejamos aquí el artículo de Patria Insurgente:

http://patriainsurgente.nuevaradio.org/?p=641

Vínculo con los aparatos de represión de Rodolfo Illanes actual Viceministro de Coordinación y Gestión Gubernamental del Gobierno de Evo Morales

Periódico Insurgent@

06.Jun.13 :: Nacional

“También es cierto que dentro de muchas de las luchas que dentro de diferentes épocas y contextos se han llevado a cabo contra el Poder, la traición ha estado presente tanto como la delación… historias nefastas de derrotas propiciadas por inconsecuentes que prefieren congraciarse con el Poder, con los colonizadores, con los esclavistas, con los gobernantes. Muchas veces, las luchas armadas de los años 70’s y 80’s han sido criticadas desde la visión anárquica por su objetivo de tomar el Poder, Poder que para lxs anarquistas es siempre el origen de la dominación y la autoridad. Como anarquistas inscritos en esta larga historia de lucha, jamás pensaríamos que precisamente de esta posición radicalmente opuesta al Poder y la autoridad, veríamos salir los nombres que engrosarían la deleznable lista de lxs traidores que claudican frente al Poder.” Reflexiones sobre la represión en Bolivia (PUBLICADO POR SOLIDARIDAD NEGRA EN ANÁLISIS – REFLEXIÓN)

Este es el caso de Rodolfo Illanes, quien fue militante del MUPS. Sus antiguos compañeros de organización manifestaron que este “personaje siempre actuó de manera sospechosa quizás vinculado siempre a los aparatos de represión”, paso luego a militar en el MIR como él se defino de “Corazón”; este señor tiene el historial de un verdadero trásfuga, también fue parte del condepismo y actualmente es parte del gobierno del MOVIMIENTO AL SOCIALISMO, posesionado como Vice Ministro de Coordinación y Gestión Gubernamental, antes ocupo el cargo de Viceministro de Empleo, Servicio Civil y Cooperativas, fue Asesor Jurídico y Vice Ministro de Cooperativas.

En junio de 1989, fuimos detenidos acusados de pertenecer a las Fuerzas Armadas de Liberación “Zarate Willka” y de ejercer actos de violencia política extrema, luego encarcelados por más de siete años, en un proceso judicial sin sustento jurídico y con clara influencia de la embajada Americana (la policía y los aparatos de represión del Ministerio del Interior, trabajaron bajo el incentivo económico de recibir cinco millones de dólares, 5´000.000 $US).

A esta violación de nuestros derechos humanos se prestaron individuos de baja estatura moral como es el caso de Rodolfo Illanes, que en ese entonces fungía como fiscal represor del Estado Neoliberal. Este individuo actuó diligentemente en el proceso (muerte de Juan Domingo Peralta Espinoza, estudiante universitario que no estaba sindicado en el proceso), falseando pruebas, acudiendo a la chicana, en absoluta obediencia al embajador Norte Americano, como premio a su llunkerio con el imperialismo fue premiado con una beca de especialidad para fiscales del área en la República de Costa Rica, financiado por uno de los tentáculos del imperialismo capitalista. Siendo fiscal, Rodolfo Illanes, tiene denuncias corroboradas por la prensa de esa época que lo acusan de “exacción” y “volteo” a contrabandistas en el tramo Charaña-Chile.

En el Caso del asesinato del universitario Juan Domingo Peralta Espinoza, (victimado por los aparatos de represión el 20 de julio de 1990, en una calle de la ciudad de La Paz) el entonces fiscal Rodolfo Illanes obstruyó la investigación para el esclarecimiento de esta muerte, durante el gobierno de ADN–MIR, hasta el día de hoy este asesinato no se aclaró y se mantiene bajo la sombra de la impunidad.

A estas alturas del gobierno del Presidente Evo Morales, ya no es extraño ver que las termitas políticas (neoliberales de los partidos tradicionales MNR, MIR ADN) tengan en función de gobierno a individuos de la calaña de Rodolfo Illanes.

 

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