Bolivia: Informe de movilización I

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Foto: Internet

Análisis y Opinión

Una enorme movilización popular que se extendía por todo el país y despertaba la solidaridad y la lucha de muchas organizaciones populares y de la sociedad civil así como de la población no organizada derrotó el impuesto Código del Sistema Penal de Evo Morales que amenazaba con limitar los derechos fundamentales de las personas, criminalizar la protesta popular y proteger a los funcionarios del gobierno. Por supuesto que el Código no señalaba eso expresamente, pero tras la generalidad y la ambigüedad se escondía la amenaza contra la población como fue desnudado en un sinnúmero de debates y críticas de los diferentes sectores afectados.

El golpe político fue duro y la estrategia gubernamental para asimilarlo ha sido y sigue siendo que todo es una campaña de la derecha y que se ha tratado de una movilización política, a ese mismo coro, se ha sumado el revisionismo incrustado en el gobierno (PC, Pcml, guevaristas, algunos trotskystas, etc que han recibido cargos en el gobierno de Morales).

Que la movilización fue de la derecha suena a aberración. En principio el MAS no es de izquierda, ni siquiera dentro del esquema del sistema que es donde se habla de esta dicotomía, el MAS al mando del Estado tiene una política ecléctica de alianzas y no le interesa si estos pertenecen a las clases dominantes o no, como grandes empresarios, terratenientes o las propias empresas imperialistas, lo importante para ellos es que se adecuen a sus necesidades económicas y políticas.

En sus alianzas tampoco importa la práctica política de tal o cual organización, aceptan a disidentes individuales o grupales de partidos conservadores reaccionarios (ADN, MNR, MIR, Podemos, Unidad Nacional, Unidad Demócrata, etc.), miembros de organizaciones fascistas como la Unión Juvenil Cruceñista y por supuesto al oportunismo ramplón de la supuesta “izquierda” conformado por pseudo partidos comunistas electoreros de todo pelaje así como dirigentes sin partido que han traficado por años con las luchas del pueblo y que de la noche a la mañana se han convertido en “furibundos” masistas.

La argumentación del gobierno y sus voceros consiste en igualar la movilización popular con la purulenta oposición conservadora que cohabita con el MAS en el parlamento y señalan que esta oposición plagada de intereses personales es la que “influyó”, “organizó” y “dirigió” desde bambalinas la enorme movilización popular. Semejante disparate solo puede ser concebida en la cabeza mediocre de los dirigentes masistas.

Una palabra de moda en la boca de los políticos oficialistas es que “la movilización es política”. Por supuesto que lo es, toda movilización es política y la lucha popular lo es por excelencia; se trata de una lucha por la defensa de los derechos de los sectores populares, de una pelea permanente por la defensa de los derechos fundamentales, de las conquistas ganadas, así ha sido la lucha del Tipnis por la defensa de su territorio, la lucha de Caranavi por la exigencia de hacer cumplir los compromisos arrancados al gobierno, la lucha de Apolo por defenderse de la arremetida estatal contra la reproducción de sus vidas y sus familias, la lucha de Achacachi contra la purulenta corrupción estatal, todas han sido luchas políticas valientes contra la fuerza poderosa del gobierno y han tenido que pagar un costo muy alto.

Toda esta enorme lucha popular, que es la expresión de la lucha de clases, despierta solidaridad, un sector se levanta y otros acuden a solidarizarse, luego el gobierno grita, “es político”, “qué hacen ahí los cocaleros”,  “qué hace ahí los maestros”, “no son sus demandas, no tienen nada que ver”; Evo Morales y su gobierno condenan la solidaridad de los sectores, que también es política, el MAS usa el viejo argumento reaccionario porque sueña con que los sectores populares luchen solos, cada uno por su cuenta, divididos para poder manejarlos y controlarlos mejor, como buenos reaccionarios, protestan y gritan cuando un sector consigue solidaridad de otros sectores.

El pueblo se prepara para luchar contra los afanes perpetuadores de Evo Morales en el gobierno, aunque en general se podría decir que se trata de defender la vieja democracia burguesa, también es cierto que el pueblo se ganó un derecho en el referéndum el 21 de febrero y exigir respetarlo es parte de ese derecho. Se abren diferentes perspectivas en este nuevo objetivo y también se ha decantado el oportunismo, en particular de aquellos que actualmente dirigen la Central Obrera Boliviana, pero eso lo veremos en nuestro próximo artículo.

Por ahora lo importante es que los sectores populares y organizaciones de la sociedad civil se están preparando para otra batalla, una que va más allá de las necesidades particulares o intereses locales de tal o cual sector, con seguridad el movimiento popular tendrá un momento complejo y aprenderá a distinguir entre sus amigos y enemigos, en medio de múltiples contradicciones y diferentes visiones sobre como abordar esta lucha, el llevar a la radicalización para desnudar el mecanismo reaccionario del viejo Estado y el carácter social fascista del gobierno, frente al discurso abstracto de “defender la democracia” que oculta la esencia reaccionaria de este sistema. En todo caso, el debate dentro de los sectores movilizados le corresponde a éstos con sus propios métodos y debe mantenerse independiente de la verborrea mentirosa del gobierno del MAS.

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