UPEA continua la lucha por presupuesto y justicia

Defensoria

Análisis y Opinión

30/06/18

Quien puede negar que la Defensoría del Pueblo y el canal del Estado hoy en día cumplen una labor de zapa y de campaña sucia permanente contra el movimiento popular y gasta millones de dinero del pueblo para limpiar la imagen del gobierno, estas instituciones ahora, en particular el canal estatal, son la punta de lanza para ensuciar la lucha popular, no es una cosa que suceda solo hoy, lo han hecho durante todos estos años, gastando millonarias campañas publicitarias acusando falsamente a todas las protestas populares, sindicando a todos los dirigentes que se alzan en lucha de ser aliados de la derecha y del imperialismo, tachándoles de corruptos, vendidos, traidores.

 

La lucha de los estudiantes de la UPEA por el presupuesto y por justicia para el compañero Jonathan Quispe, asesinado por la policía, continúa y se radicaliza. La agudización del conflicto muestra las caras de los actores y las posiciones que adoptan. El gobierno de Evo Morales, como buen gobierno reaccionario recurre a desgastar la movilización, chantajea al estilo de Gonzalo Sánchez de Lozada exigiendo un “diálogo sin condiciones” y pidiendo de manera prepotente a través de su Ministro de la presidencia, Alfredo Rada, que se “levanten todas las medidas para poder iniciar el diálogo”.

Al mismo tiempo todo el aparato gubernamental que monitorea las redes sociales desata una sucia campaña de desprestigio contra los movilizados, en particular contra los huelguistas de hambre más consecuentes y radicales, contra aquellos que están dispuestos a llevar las medidas hasta el fin. Paralelamente utiliza a los fantoches que manejan ciertas instituciones y sindicatos, como por ejemplo el Defensor del Pueblo, que viene jugando el papel de rompehuelgas como lo hizo hace tiempo con los discapacitados, para amenazar con intervenir los piquetes de huelga de hambre.

Por su parte, el movimiento estudiantil y universitario viene tensando las protestas, con los piquetes de huelga de hambre que ya ha hecho dos tapiados que luego han sido levantados, han desarrollado una marcha desde la localidad de Patacamaya y han realizado, de manera valiente, el acto de desenmascaramiento a las instituciones serviles y rastreras del gobierno, con las pintas y carteles puestas, con molotov incluidas, en las puertas del Defensor del Pueblo y del vergonzoso canal del Estado. Estos estudiantes han manifestado lo que en el fondo muchas personas piensan y quieren hacer.

La radicalización de la lucha tiene diversas reacciones en la opinión pública. Por un lado están los comprometidos con la lucha que no tienen nada que perder, los más pobres y explotados, que saludan estas medidas porque son quienes viven en carne propia la opresión del Estado, la dictadura de clase capitalista y terrateniente que los aplasta día a día, la represión del gobierno pues son los que soportan la represión policial, la persecución y el asesinato como el caso del compañero Jonathan. Para ellos la única salida es presionar más y más para conseguir los objetivos, para no ceder al chantaje del gobierno, para desenmascarar la postura hipócrita del gobierno porque han aprendido que sólo con luchas se conquista victorias, no hay otra forma.

Por otro lado, la adocenada y apoltronada pequeña burguesía se muestra desconfiada, quienes luchan por compromisos personales, quienes creen que la lucha debe llevarse con orden y no pasar ciertos límites porque tienen un espíritu conservador, creen en la propaganda del gobierno y también de la oposición conservadora que, como reaccionaria que es, ha marcado distancias con el movimiento popular. Estos elementos de la pequeña burguesía plagada de intereses individuales, de practica oportunista junto a los individuos deliberadamente interesados en sacar réditos personales son lo que dicen que la movilización debe hacer un alto, debe ceder, no se puede ser muy radical, no debe cometer excesos, que hay límites que no se puede pasar.

En el otro bando se encuentra el gobierno con su negra campaña reaccionaria, que insulta a la población universitaria, echa la culpa al movimiento estudiantil de todos los males de la educación, cuando, como hemos señalado en nuestro documento anterior (Abajo las acusaciones reaccionarias del MAS de Evo Morales) son los gobiernos y sus militantes en la Universidad quienes por años han destruido los avances progresistas en la vida y formación universitaria.

Hoy, por ejemplo, tal como lo habíamos mencionado antes, Evo Morales ha declarado su interés por crear “universidades indígenas sin autonomía universitaria”, qué significa esto, “universidades” dirigidas por militares, como ya ha sucedido en La Paz y generado un escándalo, que enseñan a patadas a los estudiantes temas como la “descolonización”. Precisamente esas ideas nefastas, propias de un dictadorzuelo que mete sus manos en lo que no tiene idea, como la vida y formación educativa, son las que han destruido la educación y la han llevado a ser un nido de roscas y grupos prebendales usados como botín de cuando en cuando sometidos a cada gobierno de turno, como sucede actualmente con ciertos dirigentes y autoridades universitarias ligadas al gobierno de Evo Morales.

La transformación universitaria va a venir de la mano de los sectores progresistas y revolucionarios, que entienden que ésta no se va a producir con proyectos o políticas públicas, ni nuevas leyes dentro del marco del viejo Estado, todo lo contrario, vendrá con un poderoso torrente dispuesto a barrer las viejas estructuras conservadoras que dirigen la educación superior (y la educación en general) y también las viejas estructuras estatales que constriñen su transformación, con el único objetivo de poner la educación al servicio del pueblo. Para ello se requiere de una lucha ardorosa, que este precisamente dispuesta a sobrepasar los límites que le impone el viejo orden y la vieja sociedad y no temer a los “excesos”.

Cartel Defen

Las luchas revolucionarias nos han enseñado mucho en este sentido, los reaccionarios siempre han calificado los levantamientos de los pobres, en particular cuando cometen “excesos”, como “movimientos de chusma y de holgazanes”, hoy, no es una coincidencia que el grupo bien pagado del gobierno en las redes califique a los estudiantes, que han lanzado pintura y molotov a las puertas de la Defensoría y el Canal del Estado, de vagos, borrachos, terroristas, ociosos. No se trata de ninguna casualidad, se trata de las mismas viejas ideas reaccionarias que siempre se usaron para desprestigiar a los elementos más firmes y consecuentes, a los capaces de atizar la lucha para conseguir los objetivos, a los que se atreven a decir y hacer lo que los sectores más explotados desea en su corazón. Esa campaña reaccionaria la hace ahora el gobierno de Evo Morales que presume falsamente de revolucionario.

Pues resulta que el “exceso” no es más que la manifestación del desborde necesario de la lucha de clases para ganar posiciones en las negociaciones con su enemigo de clase, el Estado, generalmente el pueblo apunta bien sus blancos cuando realiza estos “excesos”. Quien puede negar que la Defensoría del Pueblo y el canal del Estado hoy en día cumplen una labor de zapa y de campaña sucia permanente contra el movimiento popular y gasta millones de dinero del pueblo para limpiar la imagen del gobierno, estas instituciones ahora, en particular el canal estatal, son la punta de lanza para ensuciar la lucha popular, no es una cosa que suceda solo hoy, lo han hecho durante todos estos años, gastando millonarias campañas publicitarias acusando falsamente a todas las protestas populares, sindicando a todos los dirigentes que se alzan en lucha de ser aliados de la derecha y del imperialismo, tachándoles de corruptos, vendidos, traidores.

Desde este medio televisivo se transmite la cobertura a los jerarcas del régimen que acusa permanentemente al movimiento popular de toda clase de violencia, incluso de generar sus propios muertos, como lo hace permanentemente el fascista ministro Carlos Romero, ahí se arman los spots tendenciosos para deslegitimar toda protesta social que se levanta contra el gobierno. Por todo esto no resulta extraño que la ira del pueblo se enfoque precisamente en este tipo de instituciones estatales. El canal del Estado no solo hace campaña sucia contra el movimiento popular, también hace gala de su desprecio al pueblo porque gasta igualmente millones para embellecer la imagen del régimen que retransmite la campaña electoral permanente de Evo Morales, llega incluso al descaro de transmitir los partidos de futbol de Evo Morales con relator deportivo mediocre incluido. Todo eso es un insulto a la lucha del pueblo por eso no es extraño que el movimiento popular elija como blanco a este medio.

La lucha del movimiento estudiantil es la lucha del pueblo boliviano, la lucha de los explotados y de los perseguidos por este gobierno fascista corporativo, los estudiantes de la UPEA están encarnado precisamente aquello que exige la población, que se levante la lucha y la indignación contra las políticas del gobierno de Evo Morales y buscar la justicia contra el crimen y asesinato de estudiantes. El movimiento estudiantil requiere solidaridad política en serio, el acompañamiento directo de su lucha, no solo a través de declaraciones o a través de los medios digitales. No le sirve la posición oportunista de los colectivos conservadores que aplauden a la UPEA desde sus balcones cómodos y ni bien la movilización se radicaliza la condenan, esa clase de gente debe ser expulsada del movimiento popular porque es tan reaccionaria como el gobierno de Morales a quien el movimiento popular enfrenta.

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