El triunfo del No es una derrota que Evo Morales no podrá digerir fácilmente

En Potosí un cabildo de la población rechazó los estatutos del gobierno

Análisis y Opinión

27/09/2015

 

Las elecciones para sancionar estatutos autonómicos del pasado 20 de noviembre han sido sin lugar a dudas un contundente golpe al gobierno de Evo Morales. La consulta fue hecha en cinco departamentos, municipios y territorios indígenas. Lo más resaltante de la jornada fue el triunfo del NO en éstos departamentos donde el gobierno hizo en solitario una campaña por el SI.

Los elementos previos que precedieron a esta derrota están inscritos fundamentalmente en la dinámica política coyuntural: disputa entre gobierno y oposición, de un modo particular en el departamento de La Paz, y en Potosí en el marco de la lucha del pueblo potosino con el gobierno por la no solución de sus demandas y la burla de Evo Morales a sus luchas. Sigue leyendo

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Pulseta política en el nuevo circo electoral en Bolivia

Las nuevas elecciones en Bolivia no cambian en nada la situación del pueblo boliviano

Análisis y Opinión

18/01/2015

 

Bolivia vive nuevamente el carnaval electoral, en esta ocasión el proceso elegirá a autoridades para las gobernaciones y alcaldías del país. El “mercado de pases políticos” se abrió y el oportunismo político participa con un protagonismo robustecido en los últimos tiempos.

Para muchos candidatos el objetivo es participar no importa cómo, no importa con qué sigla, no importa con quién, lo importante es conseguir alguna tienda política que brinde una oportunidad de ganar y para ello se han lanzado sin abrir los ojos. Sigue leyendo

Las alianzas oportunistas y reaccionarias del MAS

El ex ministro Carlos Romero, alto jerarca del MAS y ex ministro de Evo Morales presenta a sus nuevos aliados de la ADN, el partido del ex dictador sangriento Hugo Bánzer Suárez

Por: Análisis y Opinión

11/09/14

Las elecciones generales son un gran mercado de compra y venta de lealtades políticas, ya lo hemos afirmado anteriormente, y la actual campaña electoral es un gran laboratorio pedagógico en ese sentido.

Muchos candidatos han decidido saltar de un bando a otro, la mayoría viendo la tienda política ganadora y recogiendo ofertas lanzadas públicamente que seguramente se traducirán en algún puesto en el gobierno en el futuro o en alguna cuota de poder. De esa forma hemos visto militantes del candidato Samuel Doria Medina (Unidad-demócratas) pasarse al Partido Demócrata Cristiano (PDC) del ex gobernante Tuto Quiroga y candidatos y militantes del Movimiento Sin Miedo (MSM) del ex alcalde Juan del Granado al Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales. Sigue leyendo

Apuntes: García Linera y la Toyota, reelección indefinida, los candidatos del MAS

 

 

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Los García Linera y sus negocios con la Toyota

Se ha conocido por denuncias de la oposición los negocios irregulares que tendría el gobierno con la representante en Bolivia de la transnacional japonesa Toyota, aunque el gobierno han negado la denuncia tachándola como es costumbre de política y guerra sucia, resulta interesante que se conociera una carta del vicepresidente de esa empresa, Gerónimo Melean, donde solicita incluir a Raúl García Linera, su esposa Silvia Alarcón y sus hijos como socios del exclusivo Club Hípico Los Sargentos. Sigue leyendo

La gran farsa de las elecciones

Está probado hasta el cansancio en la historia de nuestro país y la historia mundial que mediante las elecciones no se va a transformar la sociedad ni van a cambiar de manera definitiva las grandes necesidades de las masas pobres. El sistema social en el que vivimos nos dice que las elecciones son un acto democrático donde todos podemos elegir libremente a nuestros representantes que van a gobernar el país, dice además que en las elecciones todos somos iguales porque nuestro voto vale igual que el de los demás. Los partidos reaccionarios, todos los inscritos dentro de este sistema, hablan del “poder del voto” como el poder de la gente para decidir su destino, incluso algunos como el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales dicen que gracias al voto el pueblo ha tomado las riendas del país en sus manos y ha hecho una revolución democrática. Sigue leyendo

Doble aguinaldo: demagogia y recaudación de fondos electorales

Los masistas están anunciando insistentemente que pedirán doble aporte a los funcionarios estatales. Foto: enlacesbolivia.com
Los masistas están anunciando insistentemente que pedirán doble aporte a los funcionarios estatales. Foto: enlacesbolivia.com

Análisis y Opinión

12/12/13

Cuando los sectores populares organizados luchan por más salario el gobierno los suele acusar de ser un sector privilegiado que no llega ni al 30% de la población y que deben conformarse con lo que tienen porque la gran mayoría de la población trabajadora no tiene un sueldo fijo ni beneficios sociales, sin embargo, a la hora de hacer demagogia el régimen no tiene reparos en manipular los datos y engañar al pueblo.

Eso está sucediendo con la polémica medida del doble aguinaldo que ha sido presentada como una “redistribución” de la riqueza al pueblo boliviano, en particular a los “sectores productivos”, que sin embargo solo alcanzará, según un estudio del CEDLA, al 18% de la población, es decir, a 18 personas de cada 100.

Como se puede ver el gobierno no pierde su carácter estafador y demagógico pues el doble aguinaldo está demasiado lejos de aquello de “distribuir la riqueza al pueblo”, el caso empeora si anotamos que dentro de los “productivos” se encuentran las fuerzas represivas del Estado (fuerzas policiales y fuerzas armadas) y toda la clientela estatal. Entonces estamos hablando de que básicamente la “medida redistributiva” está destinada a los miembros del MAS y su aparato represor. La mentira del régimen se asemeja a la propaganda gobeliana.

El caudillo Morales puso el grito en el cielo cuando los jubilados le pidieron no ser discriminados por su gobierno y que la medida también les alcance a ellos, para negar el aguinaldo a los ancianos Evo dijo “no voy a endeudar al país, no me voy a prestar plata, ni voy a robar plata para aguinaldos de un sector”; sin embargo al mismo tiempo arribaba un avión millonario adquirido por el gobierno para viajes de los altos jerarcas de su régimen. La mentira y la manipulación propagandística es moneda corriente en este gobierno, el ministro de economía puso su parte diciendo que el doble aguinaldo ya se pagaba a los ancianos con la renta dignidad, sin embargo años antes, cuando se debatía la ley de pensiones, el mismo ministro argumentaba, en otro de sus malabares engañosos, que la renta dignidad dada a los ancianos formaba parte de la jubilación. En qué quedamos.

Este sector (los jubilados) acusado de no ser productivo suele ser cabeza de familia y su jubilación se invierte en la educación de los hijos o nietos, por ello las bases de los jubilados quedaron descontentas con el acuerdo de una dirigencia que tiene afectos masistas y los ha traicionado renunciando al beneficio.

Esta historia no termina aquí, el gobierno ya tiene planificado recuperar ese desembolso haciendo que sus adeptos (en los que se encuentra la administración pública clientelista) hagan su “aporte voluntario” al partido para la campaña electoral. Se cerró el círculo. Algunos estudiosos consideran que el MAS obtendrá unos 22 millones de bolivianos y éstas son las cifras más conservadoras. Para quienes conocen un poco de cerca la dinámica de ese partido saben que eso de “aporte voluntario” no existe, se trata del “aporte” o la “pega”, porque, en la lógica oficialista, cuidar del “proceso” es cuidar la “pega”, así que el que no aporte por supuesto no está aportando al proceso y no está cuidando la “pega”, o sea el trabajo, así que debe irse, de ahí que los funcionarios del gobierno solo atinen a hacer anónimas denuncias cansados de tener un sueldo tan sonsacado para tantos actos de propaganda oficialista.

Mientras el MAS aplica el mecanismo de recaudación de fondos para su campaña a través de la medida “redistributiva”, los demás sectores sociales privados (formales e informales) descargan la medida sobre el pueblo, las empresas privadas amenazan con despidos o subida de sus productos, lo mismo que los comerciantes y choferes. El doble aguinaldo se convierte en otra carga para el pueblo y un festín para el MAS.

Los viejos poderes que se disputaron el voto en el Beni

El gobierno anunciaba un “masaso” en el Beni, al parecer la maza les cayó en la cabeza

Por: Análisis y Opinión

08/02/2013

 

Las recientes elecciones del Beni han revelado cómo está la correlación de fuerzas del viejo sistema en ese departamento como han dicho muchos especialistas en el tema político electoral. Estas elecciones estuvieron en la retina de todo el país y los contendientes, con Evo Morales y las principales figuras de la oposición, participaron directamente en la campaña.

Las dos principales tendencias, “Primero el Beni” del sector conservador y el oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales, mostraron que el pueblo del Beni no tiene una alternativa al margen del poder terrateniente. Las otras dos organizaciones que participaron del evento, NACER de Ademirnson Algarañaz y el Frente para la Victoria de Pedro Nuni no tuvieron ninguna relevancia en el porcentaje electoral final. Sigue leyendo

VOTOS NULOS Y BLANCOS CONTRADICEN EL RESPALDO DE SECTORES POPULARES AL GOBIERNO DE EVO MORALES

Tras la concentración masiva de simpatizantes del Movimiento al socialismo (MAS) en la plaza Villarroel con motivo de demostrar la fuerza política del gobierno, tras la declaración del vicepresidente, Álvaro Garcia Linera, de 131 votos como cantidad suficiente para dar legitimidad a los cargos de las autoridades judiciales y entre denuncias de falta de independencia del Tribunal Supremo Electoral con acusaciones sobre la afinidad al MAS de su presidente, Wilfredo Ovando, este domingo 16 de diciembre el gobierno de Evo Morales recibió un revés de mas de 40% de votos nulos y mas del 20 % de votos blancos que desmiente el tan manoseado discurso sobre el apoyo de los movimientos sociales al proceso de cambio y al gobierno de Evo Morales.
En aquellos lugares que en otrora fueran bastiones del MAS como es el caso de la ciudad de El Alto y gran parte del área rural, a pesar de los esfuerzos del gobierno y la manipulación de varios dirigentes al momento de votar como reflejaron y denunciaron los medios, los votos nulos y blancos también obtuvieron la mayoría del porcentaje.
Apenas se dio a conocer cierto porcentaje de los resultados, donde de manera mayoritaria predominaba el voto nulo y blanco, los pensadores, funcionarios y dirigentes de gobierno no demoraron en deambular por los medios e inmediatamente a esgrimir teorías para poder hacer creer que aquella contundencia no representaba un repudio al gobierno sino que expresaba la falta de desconocimiento acerca del proceso de votación y el desconocimiento de los candidatos por parte de la población debido a la falta de propaganda, sin considerar que gran parte de estos votos no quedaron simplemente como nulos sino que las papeletas fueron utilizadas como una especien de mural donde la gran mayoría de la gente expresó su descontento con el gobierno de Evo Morales, producto de las condiciones duras de sobrevivencia de la gran mayoría de la población.
Tanto los intelectuales que se los etiqueta de derecha como aquellos que se los conoce y se declaran de izquierda coincidieron en subrayar y felicitar la masiva y “voluntaria” participación del pueblo boliviano, no mencionando y haciendo vista ciega a la coerción que existe por parte del sistema, ya que si la gente no asistiría a votar: en el caso de los funcionarios públicos no podrían cobrar sus sueldos, en el caso de muchos universitarios no se les permitiría realizar sus trámites, en el caso de la población en general no se les permitiría realizar transacciones bancarias, etc. De esta forma esta asistencia masiva, en la que tanto énfasis colocan todos estos analistas que brillan en los medios, se evaporaría de no ser por tales y cuales mecanismos que ejerce el sistema, ya que como bien expresaba la gente previo a emitir su voto, su asistencia en la mayoría de los casos estaba impulsada por la sola obtención del certificado de sufragio.
El “espíritu democrático del pueblo” entendiendo este como sinónimo del voto y de las urnas, es otro punto en común entre todos estos intelectuales de diversas posiciones ideológicas. Lo cierto es que simplificar la democracia a un simple garabato en una papeleta y el depósito de esta en un pedazo de cartón, demuestra la estrecha visión respecto de la democracia, el conservadurismo y, consecuentemente, la incapacidad e imposibilidad para poder transformar la sociedad por parte de estos analistas.
Por ultimo, el presidente Evo Morales, sin mencionar los resultados de las elecciones, salió a expresar su felicitación al pueblo por su voluntad democrática y por el inicio de una revolución en la justicia. Sin embargo lo que sabemos por experiencia, es que el pueblo viene de elección tras elección para uno y otro fin, sin que esto se traduzca en la mejora de sus condiciones de vida, contrariamente el pueblo cada día vive en peores condiciones y es que si el camino de una verdadera transformación estaría guiada por una mayor cantidad de elecciones, hace tiempo que viviríamos en una sociedad mejor y los hechos concretos, a pesar del bombardeo mediático, nos demuestran que no existen mas que cambios cosméticos mientras los intereses de los terratenientes, grandes capitales extranjeros, etc.

ELECCIONES, MECANISMO DE LEGITIMACIÓN DE LA DICTADURA ESTATAL

Al igual que el gobierno niega que la consulta a los indígenas sobre la construcción de una carretera sea vinculante, asimismo ha rechazado darle algún valor a la apabullante mayoría de votos nulos y blancos en la elección de autoridades judiciales. Nunca antes en el país se había visto de forma tan elocuente la máxima marxista de que el pueblo es convocado a votar cada cierto tiempo para elegir a sus opresores.

Y es que a la democracia de la clase dominante, ahora ejecutada por Evo Morales, no le interesa la verdadera voluntad popular, le interesa que el pueblo legitime con su voto los intereses particulares de capitalistas y terratenientes. La intención de construir una carretera en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) es un claro ejemplo de eso, el gobierno de Morales tiene un compromiso fuerte con el capital brasileño (empresa OAS) y el imperialismo, y para cumplirlo no duda en usar la demagogia al decir que la carretera va a unir a familias de oriente y occidente.

Para los liberales, ahí están los mecanismos de la “democracia” para conciliar los intereses del viejo Estado y de la población que protesta. Entonces sale la carta de la consulta indígena, un instrumento introducido en la última modificación de la Constitución Política del Estado. Sin embargo, ¡sorpresa!, el autodenominado líder indígena Evo Morales anuncia por todos los medios que la consulta no será vinculante. Es decir quieren preguntar al pueblo si desea o no la carretera, pero la respuesta popular no va a significar absolutamente nada. Otra vez el MAS quiere que el pueblo asista a votar para poner el visto bueno a sus planes que benefician a intereses particulares.

Así pasó este 16 de octubre cuando la población acudió a votar por las autoridades judiciales. Como nunca antes los votos nulos superan el 40% y los votos blancos están por el 20%, según datos preliminares de encuestadoras (el Tribunal Supremo Electoral no informa, y no permitió veedores de agrupaciones políticas, más aún abrió proceso penal contra dos mujeres que tomaban nota del conteo público en Santa Cruz). Los votos blancos y nulos suman una mayoría abrumadora, pero no significan nada para el gobierno. Es más, Evo Morales anunció que posesionará a las autoridades judiciales con los míseros porcentajes (entre 3% y 5%) de apoyo obtenidos.

En este caso ni siquiera se sabe cuál es la idea de “democracia” del MAS. El vicepresidente Álvaro García Linera había anticipado que eran suficientes 131 votos (el padrón electoral tiene 5,2 millones de inscritos para votar) para elegir a un magistrado judicial. ¿Cuál es su argumento? El gran argumento de García Linera es que hasta ahora sólo 130 diputados habían elegido a estas autoridades, después de negociaciones entre los partidos políticos representados en el parlamento. Es decir que la democracia representativa, la democracia liberal burguesa, no es válida para el académico. Sin embargo para el gobierno tampoco es válida la expresión del pueblo cuando señala su voluntad mayoritaria a través del mecanismo del voto. Al parecer para el gobierno vale más que nada imponer sus intereses para copar más aún la estructura estatal, en función de cumplir sus compromisos, uno de ellos con la empresa OAS para construir la carretera por el TIPNIS.

Lo cierto es que el triunfo del voto nulo sumado al blanco, en el marco de las elecciones liberales burguesas, no sólo es un rechazo a elegir a las autoridades masistas (elegidas con anticipación por el gobierno), sino que además representa un fuerte rechazo a la política de Evo Morales, al manoseo que hace comúnmente de la justicia y a la brutal represión policial dirigida por el ex ministro asesino Sacha Llorenti contra los pueblos del TIPNIS. 

Si el objetivo del gobierno, según la demagogia de sus funcionarios, era tener autoridades judiciales legítimas diferentes a las de gobiernos neoliberales, los resultados de este proceso han tirado por los suelos cualquier legitimidad de estos candidatos al haber sido derrotados vergonzosamente por los votos nulos y blancos.

La dinámica de estas elecciones ha sido bastante ilustrativa para analizar cómo detrás del “democrático proceso electoral” se esconde el rasgo de la dictadura de clase del Estado. El gobierno puso en marcha las elecciones judiciales como un mecanismo para profundizar la democracia (consecuente con su visión liberal voto=democracia), pero el proceso no estuvo libre de la intervención del poder ejecutivo que eligió a los candidatos a su conveniencia, según revelaciones de los diputados indígenas de la bancada del MAS (hoy distanciados del gobierno). Esa intromisión en el proceso electoral dio pie a que partidos con visión liberal, como el MSM, UN y Verdes, aprovecharan para hacer campaña por el voto nulo en estas elecciones.

A esto se suma la actuación de un TSE totalmente parcializado con el poder ejecutivo, que hizo campaña en concentraciones con militantes del MAS y encubrió a funcionarios que cometieron delitos electorales. Además, aunque esta vez el gobierno no pudo implementar eficientemente el voto consigna (el despectivo voto campesino practicado en los gobiernos más reaccionarios de nuestra historia), sí ordenó a sus parlamentarios el envío de papeletas marcadas a sus provincias para votar según la instrucción del régimen.

Todo el aparato burocrático se movilizó para “garantizar” el éxito del mecanismo electoral y contrarrestar la propaganda de los ex aliados del gobierno y “opositores de derecha”, y el rechazo de sectores populares independientes del gobierno y población desencantada con Evo Morales.

El otro dato es que los electores respondieron con un ausentismo del 20% de inscritos. A pesar de todo la participación electoral de la población no cambia el rumbo de las decisiones políticas, determinadas por factores que están en sintonía con los intereses de las clases dominantes representadas en los gobiernos. Aunque algunas veces la pulseta electoral puede conseguir logros influidos por la coyuntura, eso no es la norma. La existencia de gobiernos “elegidos” que terminan masacrando a sus electores es prueba de lo absurdo que resulta la llamada decisión soberana, igualmente absurdos son los argumentos de algunos simpatizantes del “proceso de cambio” para explicar las contradicciones de clase que se han abierto en esta coyuntura, estos dicen “mucha democracia es peligrosa para la democracia”. Desde otro punto de vista estos argumentos revelan la incapacidad de encontrar democracia plena en el Estado burgués porque su carácter de dictadura coloca límites objetivos a las acciones de los explotados.

Bolivia, 19 de octubre de 2011

BOLIVIA: ELECCIONES JUDICIALES PARA REFORZAR EL CONTROL DEL MAS

En medio del descrédito político, el viejo Estado, gestionado por Evo Morales, se apresta a renovar el poder judicial para afinar su dictadura de clase contra el pueblo. La promesa gubernamental de crear una “nueva justicia” oculta las pretensiones de mayor control corporativo del aparato judicial.
Con verdaderos cierres de campaña, el gobierno moviliza a sectores populares acólitos a su política. La contramarcha masista, de militantes del MAS y sindicatos controlados por el gobierno bien “preparados” logísticamente, es la acción para contrarrestar el desconocimiento y la desaprobación de la población sobre las elecciones judiciales que se realizarán el domingo 16 de octubre. La manifestación “consciente”, como han afirmado diputados masistas, tiene como entretelones las órdenes escritas en el aparato estatal para que los funcionarios participen obligatoriamente en la marcha “llevando a dos acompañantes”, según filtraron burócratas descontentos a la prensa, así como denuncias de descuentos de hasta 500 bolivianos como “aporte voluntario” para la campaña electoral.
A pesar de que el gobierno de Evo tiene el control total del Tribunal Supremo Electoral no ha podido evitar el descrédito del proceso electoral que se ve perjudicado por las acciones contra la marcha indígena, en particular la brutal represión del 25 de septiembre.
La elección de los miembros del Poder Judicial fue presentado como algo novedoso, único e histórico en Bolivia y el mundo, una profundización de la democracia y un aporte del “proceso de cambio” en la construcción del nuevo Estado Plurinacional. Esto despertó las expectativas de organizaciones y analistas que simpatizaban con el gobierno de Evo dentro y fuera del país. Sin embargo, a medida que este proyecto iba cobrando forma, fue dejando de lado su pretendido carácter democrático por las verdaderas intenciones del MAS de tener mayor control de los funcionarios del poder judicial.
Controlar el aparato judicial no es pretensión exclusiva de este gobierno. Desde la formación del Estado republicano (basado teóricamente en la independencia de poderes) el poder se ha concentrado en la función ejecutiva, más aún considerando que Bolivia no nace a la vida republicana como un Estado liberal sino como la herencia de una formación feudal, que deviene en semifeudal, donde las instituciones estatales no detentan características democráticas. El poder de las clases dominantes (terratenientes, grandes empresarios y transnacionales imperialistas) siempre se impuso sobre las instituciones estatales como feudo, en particular en la administración judicial. De manera abierta o encubierta por hilos “invisibles” que tejió el poder de las clases dominantes, la justicia siempre estuvo al servicio de la administración de turno. Las características en el manejo de este poder no son las de un Estado moderno y más bien reflejan las relaciones semifeudales que son propias del Estado boliviano.
Las distintas “renovaciones” del viejo Estado a lo largo de la historia no han superado las viejas taras de la administración estatal porque, como lo dijo José Carlos Mariátegui, sobre una economía semifeudal no se pueden construir instituciones democráticas, y el Estado boliviano, a pesar de haber impuesto relaciones capitalistas, no ha podido acabar con la semifeudalidad; todo lo contrario, ésta pervive y se expresa en toda la administración estatal, en particular en el Poder Judicial.
La dependencia del poder judicial respecto del poder ejecutivo es una realidad tangible que nadie puede negar. Este control necesario del viejo Estado pone de manifiesto uno de los mecanismos de la dictadura de clase sobre la población para mantener a raya a los sectores que se levantan contra el Estado. Las recientes acciones del gobierno de Evo han mostrado esto con claridad. Las acciones represivas del Ministerio de Gobierno siempre han sido seguidas por acciones judiciales. La persecución política a quienes considera opositores ha prosperado siempre, no así las “investigaciones” prometidas en el caso de la muerte de campesinos, por ejemplo en Yungas de Vandiola o Caranavi, a pesar de las promesas de sancionar a los responsables “caiga quien caiga”. El caso de Caranavi es muy ilustrativo, los muertos y heridos los puso la población; las organizaciones de derechos humanos y el Defensor del Pueblo señalaron categóricamente la responsabilidad del Ministro de Gobierno (Sacha Llorenti) y de los altos mandos policiales. Sin embargo la “justicia” y el gobierno del “proceso de cambio” persiguieron a los dirigentes de Caranavi así como a los abogados de las víctimas, mientras que el Ministro y los mandos policiales fueron librados de toda responsabilidad.
Pero no es necesario acudir a ejemplos tan elocuentes para conocer cómo la justicia (que es parte del Estado) ejerce la dictadura de clase sobre la población, basta con ver a cualquier persona involucrada en un proceso judicial. El poder judicial se convierte en una pesada y costosa carga que ni siquiera le garantiza, a quien tuvo la desgracia de caer en sus garras, algún sentido de justicia después de largos años de proceso. Mantener el enorme aparato estatal así como someterse a los intereses de la gestión de turno (que representa a los sectores dominantes en ese momento) es el peso que impone el Estado al pueblo en general. De ahí que el viejo dicho “la justicia es para quien tiene plata (y poder)” está tan vigente que nadie en su sano juicio lo puede negar.
El poder judicial subordinado al poder político, a su vez representante de la clase dominante, siempre ha sido una realidad. La única novedad ahora es que se ha llamado a la población a votar por unos candidatos previamente seleccionados por los parlamentarios del MAS. El afán gubernamental se puede ver en las declaraciones elocuentes de la Ministra Nemesia Achacollo, en el cierre de campaña en Santa Cruz, cuando dijo que hay que votar porque “aún no tenemos el control del poder judicial”. El pueblo puede pensar que si ahora se sufre el atropello abierto de la “justicia”, cómo será si el MAS controla todo el poder judicial.
Debido al escenario político, la población sabe que no va a ir a elegir autoridades judiciales. El proceso electoral se ha convertido en una especie de plebiscito para ver la aceptación o rechazo del gobierno, en particular por las acciones contra la marcha indígena. Participar del montaje electoral sólo servirá para legitimar las acciones nefastas del gobierno y satisfacer los apetitos de los buscapegas que se han colado al gobierno como candidatos prestos para servir las órdenes del régimen.
Sectores de la oposición reaccionaria han rechazado este proceso y los sectores populares auténticos, que no están cooptados por el régimen masista, también han iniciado una lucha abierta contra esta farsa ya sin el temor de ser acusados de ser de “derecha”. El reformismo y revisionismo oficialista, que cuenta con candidatos en este proceso, busca siempre confundir a la población con el desgastado argumento de “no hacer juego a la derecha”, como si defender al gobierno (y sus políticas brutales) fuera defender alguna causa revolucionaria. Poco a poco las propias acciones gubernamentales van mostrando a la población que el “proceso de cambio” no es más que la renovación del Estado reaccionario, que está acomodando a nuevos sectores dominantes y reproduce su dictadura contra el pueblo.
Bolivia, 12 de octubre de 2011